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Sección : Debates de Actualidad

14 de junio, 19:00h. Biblioteca Manuel Andújar.

TARDES PARA EL DIÁLOGO.

 

Socialdemocracia II ¿Cuáles son los valores éticos sobre los que debe renacer?

 

La próxima sesión será la última de la temporada. Con ella nos despediremos hasta septiembre. Y si no hay inconveniente, continuaremos debatiendo sobre la Socialdemocracia.

El repaso histórico de la sesión anterior permitió censar y acordar los logros más relevantes alcanzados por este sistema/ideología en los países donde ejerció el gobierno durante la segunda mitad del siglo pasado. Pero también se llegó a la conclusión de un cierto agotamiento del mismo, traducido en la pérdida de apoyos electorales de los partidos que lo representan, y en una evidente desnaturalización de los conceptos ideológicos que la han sustentado durante su época gloriosa.

Sin embargo parece que no todo está perdido y la realidad nos muestra como un anhelo, en la calle, por conseguir que renazca esa forma política de entender y solucionar los problemas de la mayoría, que posibilitó avances sociales y cuotas de bienestar y seguridad desconocidos con anterioridad.

Durante el debate uno de los contertulios lanzó una pregunta que me pareció extraordinariamente atinada (¡Eduardo, Dios te bendiga!): ¿puede relanzarse la socialdemocracia sobre la plataforma de valores éticos nuevos? Creo que la búsqueda de respuestas a esta cuestión es más que suficiente para que dediquemos la siguiente tarde al asunto.

Además, en la de mayo nos quedamos ayunos, por ausencia, de la opinión de algunos de los más conspicuos debatientes (y conspicuas, claro) sobre un universo tan candente y tan de actualidad.

Por todo ello considero que la discusión no está agotada y que el segundo miércoles de junio bien valdrá la pena que sigamos buscando ángulos de enfoque nuevos y diferentes que apunten con curiosidad y criterio a ese concepto tan versátil, complejo y, a veces, pervertido, que venimos llamando SOCIALDEMOCRACIA.

Os espero.

AP

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TARDES PARA EL DIÁLOGO (tercera sesión)

3º sesión, 8 de febrero, 19:00h. Biblioteca Manuel Andújar.

 

¿El crecimiento de la riqueza supone más riqueza para todos?

 

Como todo el mundo sabe, Davos es la estación invernal suiza donde Thomas Mann ambientó La Montaña Mágica. Desde hace veintitantos años también es donde se reúnen a mediados de enero, cada año, lo más florido de las élites con poder. Los que mandan de verdad. Sakira incluida. El Foro Económico Mundial. Este año están allí desde el día San Antón. Esa reunión y algunos datos que allí se están manejando me inspiran, hoy, la pregunta que incite al próximo debate.

Esta será la cuestión:

¿El incremento de la riqueza dentro de un espacio económico determinado, supone una mejora automática para todos sus miembros?

Si prescindimos de los signos de interrogación lo que queda de esa frase es una de las afirmaciones menos contestadas de los últimos cuarenta años. Tan incontestada, que yo mismo al escribirla puse en primera instancia: es una de las verdades. Nada de afirmación, directamente verdad.

Que el incremento de la riqueza global supone una mejora para todos está asumido como axioma desde cualquier ámbito del espectro político. Y así vemos como todo debate político remite ineludiblemente a las tasas de crecimiento interanual del PIB, o al déficit que ocasionan u ocasionarán los Presupuestos Generales del Estado, resultando palpable que lo único que cuenta es la consolidación de totales y dando por hecho que si el PIB crece todos crecemos, o que si reducimos el déficit fiscal a cero, todos estaremos menos endeudados. Y está asumido, incluso, desde posiciones de izquierdas con posibilidades o con experiencia de gobierno. El mismísimo José Mugica, quizá el referente más auténtico de la izquierda gobernante, se mostró, durante su mandato, como un actor convencido de primar el crecimiento de la riqueza como paso previo al reparto.

Pero no es posible despachar la cuestión de cualquier modo. Branco Milanovic de PwC (sí, sí, de PwC, la mayor de las Big Four) ha afirmado en Davos que los mayores beneficios de la globalización han ido a parar a una pequeña élite, cada vez más rica.

Es cierto que cada año se rescata de la miseria a sesenta millones de personas en todo el planeta. También es innegable la incorporación de amplias bolsas de población a cuotas de consumo, incluso de bienestar, que políticas abiertamente neoliberales han facilitado en países emergentes de Latinoamérica y Asia.

Pero esa es la tesis. Ahora seamos dialécticos.

Antítesis: al mismo tiempo ocurres que:

  1. En USA los ingresos del 50% de la población más pobre están congelados en los últimos treinta años. Por su parte, los del 1% más rico han aumentado un 300% en el mismo periodo. (Piketty dixit).
  2. Aquí el PIB en 2016 creció un 3.3% (Sin confirmar por ahora) mientras que el salario medio de los veinticuatro mil y pico -que ni siquiera es el modal- sigue disminuyendo en términos reales.
  3. En el último año en España ha crecido el número de millonarios en 7000 individuos. No hay que engañarse. Esto no indica que sea fácil hacerse millonarios. El número de ejecuciones hipotecarias iniciadas en el segundo semestre del mismo año es el doble. Más de 14000. Por tanto tienes ocho veces más posibilidades de que te echen de tu casa que de hacerte millonario.
  4. Ocho hombres (a quienes todos conocemos) poseen la misma riqueza que la mitad más pobre de la población mundial, 3600 millones de personas (a quienes no conoce ni Dios). Datos del informe Oxfam; salvo los de a quién conocemos y a quién dejamos de conocer.

 

Creo que es suficiente para que en la próxima sesión todos tratemos de buscar la síntesis. Seamos, pues, dialécticos.

Os espero.

Alfonso Peláez

 

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27-S, DESDE LA ÓPTICA DE PODEMOS

27-SPor qué Podemos tenía razón… y aún así (o por ello) fracasó
La cuestión nacional y la democrático-social en el horizonte inmediato de España

Este breve artículo pretende analizar los resultados del pasado 27 de Septiembre desde una óptica de clase, algo que de por sí ya supone salirse del marco realizado para tales elecciones y efectivamente plasmado con éxito en ellas. Y, lo que en realidad es lo mismo, esbozar salidas a la “cuestión territorial” para que ésta no cree efectos nocivos para el cambio popular y democrático que tiene que vivir el conjunto de España, y para asegurar la convivencia –en base al derecho a decidir y a la posibilidad de realización de todas las opciones políticas- entre los distintos pueblos que componen el Estado.

Todo ello en base a la convicción de que nuestro país vive en la actualidad varias disyuntivas que se pueden resolver o no en sentido democrático. La convivencia y la distribución de los recursos entre los sectores privilegiados del país y la mayoría social es uno de ellos; el derecho a decidir de los pueblos que lo habitan –especialmente el catalán, pero no sólo- otro.

Puesto que somos muchos los que estamos por el avance democrático de todos ellos, es clave que no se perjudiquen unos a otros o -diciéndolo coloquialmente- que no se pongan palos en las ruedas.

Algunos datos sobre los resultados del 27 de Septiembre que pueden tener importancia:

– El independentismo anticapitalista y socialista que representa la Candidatura d´Unitat Popular supone casi el 20% del total (exactamente, los 335.520 votos obtenidos por ella son el 17’18% de los 1.952.582 votos obtenidos en conjunto por las dos listas independentistas). Esto supone un sector minoritario aunque sin duda significativo.

JuntsPel Sí gana en Pedralbes, el barrio más rico de Barcelona, y Ciutadans en Villabona, el más pobre. Además, Ciutadans gana en 10 ciudades del área metropolitana de Barcelona y queda segunda en todas las demás menos en Badalona. Algunas de esas ciudades eran feudos tradicionales del PSC, como L´Hospitalet de Llobregat, El Prat o Sant Adrià. En L´Hospitalet Ciutadans pasa del 10´5% de las elecciones del 2012 al 23´6%; en El Prat, del 10´7 al 23´5%; en Sant Adrià, del 10´3 al 24´1%: un crecimiento en todos ellos de más del 100%. Ciutadans también superó a toda la izquierda y a Junts Pel Sí en el distrito de NouBarris, el más pobre de la ciudad.

– Hay poco espacio para lo que podríamos llamar el “no independentismo de izquierdas”, con un PSC y Catalunya Sí Que Es Pot que suman juntos 884.845 votos y el 21´65%del total.

– El Partido Popular queda reducido al penúltimo lugar, en una posición que se muestra sorprendente para el partido que gobierna España y que, al fin y al cabo, constituye el interlocutor con el gobierno de Cataluña y el encargado de “responder” o “atender” a la situación política que allí se vive.

Conclusiones que se pueden sacar de estos datos:

  • Hay una parte considerable de las clases populares (al menos en la provincia de Barcelona, la más poblada de las cuatro) que no sólo no participa del Procés sino que, si atendemos al voto a Ciutadans y el discurso claro y explícito de este partido contra las demandas de autogobierno, lo llega a ver como amenaza e imposición. Este hecho no debería ocultárselo nadie que quiera construir un futuro en Catalunya para y con las clases populares. Las elecciones han mostrado que parte de estos sectores no es que no estén con la CUP, es que tampoco han estado (al menos en estas elecciones autonómicas, cosa distinta podría pasar en las generales) con la marca de Podemos en Catalunya.
  • En el bloque que se ha dado en llamar como “no independentistas” (y su mera enunciación y agrupación –el Partido Popular junto a la marca de Podemos- muestra el grado de éxito de Convergència y su socio en la campaña Esquerra Republicana a la hora de convertir las elecciones en monotemáticas) prima la derecha sobre la izquierda, y por tanto las opciones inmovilistas frente a las que, con mayor o menor timidez y mayor o menor acierto, pretender dar alguna respuesta al sentir de prácticamente la mitad de la sociedad catalana: frente a ese 21´65% del PSC + CSQEP, el Partido Popular + Ciutadans obtienen cinco puntos más, el 26´41%.
  • Hemos visto por tanto que cuando se activa (al menos hasta límites como los de este 27S) el eje nacional, una parte importante de la sociedad no catalanista (ciudades y barrios populares incluidos) se alinea con la derecha.
  • Podemos tenía razón en el análisis que realizaba: hay mucha sociedad catalana que no está inmensa en el Procés y que le preocupan otras cosas. Lo que quizá no supo calcular la dirección -ni tampoco el resto de integrantes de Catalunya Sí Que Es Pot– es el éxito de la polarización en torno al eje nacional, que iba a provocar que, quienes veían elProcés como una amenaza, aun siendo de izquierdas votaran antes a la opción clara y nítida contra la independencia que a una fuerza de izquierdas con un discurso intermedio y “responsable” (en palabras de Iglesias) respecto al conflicto.

De hecho, paradójicamente, Catalunya Sí Que Es Pot (y por tanto Podemos) se encuentra ubicada en la única gran mayoría porcentual que se puede sacar de las elecciones: la de quien quiere cambio (más de 70%, contando los votos de Unió) frente al inmovilismo (el 26% de PP + Ciutadans).

  • Llegados a este punto, el referéndum vinculante parece la única opción legítima y democrática que desatasque la situación: sumando votos (restando esta vez los votos del PSC, y añadiendo los de Unió), más del 58% de los catalanes están a favor.Este sería previsiblemente el único modo de resolución del conflicto, pero para ello el Gobierno salido de las elecciones generales de Diciembre tendría que aceptar tal premisa [1] 

Más allá de la cuestión territorial –que el partido que gobernaba en la Generalitat más sus socios de Esquerra Republicana convirtieron con éxito en el único “issue” o tema de la campaña-, un análisis que podríamos llamar de clase (en este punto las denominaciones de los partidos en el eje izquierda-derecha ciertamente nos aportan poco), que suponía de hecho la base de este análisis, se muestra esencial para quienes estamos interesados en el agrupamiento de las fuerzas populares, en Catalunya y en el conjunto de España.

  • Como decíamos, la CUP representa en el independentismo un sector minoritario pero significativo, con bases aparentemente sólidas, que se considera así mismo anticapitalista y socialista. Este sector parece no parar de crecer, desde que se presentaron en 2012 y por primera vez al Parlament, que sacaron 126.219 votos y 3 escaños, pasando por las últimas elecciones municipales, que consiguieron 221.746 votos y se convirtieron en la cuarta fuerza de Cataluña, hasta las elecciones autonómicas (y plebiscitarias) de este 27S, en que alcanzaron los 335.520 votos.
  • Es previsible que si no hay cambio alguno en las políticas del Gobierno central después de Diciembre y el Procés continúa, mientras que a la izquierda independentista más que probablemente le siga yendo bien (al menos todo lo que le dejen las posibles futuras contradicciones, veremos cómo se resuelve la elección del President de laGeneralitat), siga disminuyendo, por mostrarse raro y de dudosa finalidad, el espacio político “por el derecho a decidir” que sin embargo representaba la posibilidad de establecer mecanismos para la resolución del conflicto territorial.
  • Por otra parte, el voto en los enclaves de izquierdas y trabajadores a Ciutadans parece dejar claro que la llamada izquierda independentista –la CUP-, y pese a sus principios y sus interpelaciones claramente de izquierdas, no tiene posibilidad a corto ni a medio plazo de atraer a esos sectores populares que, aun pudiendo estar cerca de ella en “el eje social”, se decantan por el españolismo cuando se tensa la cuestión nacional. Pero hemos visto que tampoco la izquierda no independentista va a tener posibilidades en este marco de polarización nacional.
  • Por tanto, entre medias de las dos expresiones políticas que, podríamos decir, están indiscutiblemente por el derecho a decidir, por los derechos sociales y por romper con la austeridad(y que suman, juntos, un porcentaje de más del 17% de los apoyos), se encuentra el eje nacional.
  • Si sigue en marcha el proceso hacia la independencia con el muro de hormigón situado en Madrid, se va a producir la clásica relación dialéctica de nuestro país aumento del independentismo – agitación de la derecha españolista. Un proceso que:
  1. Empeora la convivencia entre las distintas sociedades o “pueblos” que habitan el Estado español;
  2. Identifica a buena parte de la población trabajadora de España (y como hemos visto, ¡también de Catalunya!) con las posiciones de los sectores privilegiados españoles y españolistas, y
  3. Perjudica a todos aquellos sectores políticos de buena parte del Estado que no sacan partida de tal empeoramiento de la convivencia (como sí hace la derecha) y que están por el cambio popular en la mayor parte del Estado, cambio cuyas posibilidades van a tener el 20 de Diciembre un punto de inflexión.

Unas breves conclusiones:

  • De todo esto no se deriva que el eje nacional no esté justificado o “sólo incordie”, sino que hay que encauzarlo para que sus efectos nocivos para la posibilidad de cambio progresista en el Estado sean los menos posibles, y para que cambie el sentido de sus beneficios y perjuicios. Beneficios: al independentismo en general -también a parte de la oligarquía catalana, y sin duda a la élite política que más que presumiblemente ha estado gobernando Cataluña de forma clientelar durante largas décadas, con el caso vergonzoso del tres per cent– y a la derecha españolista, que reaviva con esto uno de sus ejes de movilización tradicionales, y que agrupa fácilmente a su electorado entorno a él, mientras carga contra la izquierda por su previsible “blandura” frente al tema. Al actor tradicional de la derecha española hay que sumar el auge que ha supuesto estas elecciones para Ciudadanos y la inyección de moral de cara a las elecciones generales del próximo Diciembre. Uno de los mayores enemigos de las posibilidades de cambio que están depositadas en esa fecha es que esta marca consiga obtener parte del voto de la frustración, del “esto no puede seguir así” y de cabreo ante la corrupción para llevarlo hacia la nada de un gatopardismo de “que todo cambie para que no cambie nada”. Y perjuicios: a todos aquellos sectores políticos de la mayor parte del Estado que no sacan partido del empeoramiento de la convivencia (como sí hace la derecha) y que están por el cambio popular y democrático en el conjunto de España.
  • Pudiera parecer paradójico pero la apuesta (además de valiente) más útil para asegurar la convivencia en nuestro “país de países” y para evitar las consecuencias que arriba hemos visto con datos,es apostar firmemente por el derecho a decidir de los sujetos políticos de España que así lo reclaman desde hace tiempo.

Podemos se muestra clave en este tiempo político de inflexión con varias crisis en marcha: creemos que sólo él está en disposición de protagonizar la posición arriba descrita. De asegurar, además de un nuevo pacto social que equilibre la balanza entre los privilegiados y la mayoría trabajadora del país, la convivencia entre sus distintos pueblos con el derecho incluido a decidir su futuro en cuanto sujetos políticos.

Nota:

[1] Pablo Iglesias parecía decirlo claro esta semana en la valoración de las elecciones catalanas: “Si nosotros ganamos, referéndum”.

Guillermo Errejón Galván es sociólogo y militante de Podemos

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

 

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ELECCIONES PORTUGUESAS

OPINIÃO

A maldição do arco de governação

Se a direita teve dificuldade em revalidar a sua maioria absoluta, as maiorias absolutas à esquerda tornaram-se simplesmente implausíveis.

Nos últimos meses, e ainda mais nas últimas semanas, percorri o país várias vezes. Falei certamente com milhares de pessoas de todas as idades, de todas as regiões e condições.

Coisas que ouvi: “cortaram-me na pensão”, “aumentaram-me os impostos”, “cortaram-me na pensão e aumentaram-me os impostos”, “perdi o emprego e fiquei para trás nas prestações da casa”, “o meu filho teve de voltar para casa”, “a minha filha emigrou”. Das ruas vazias do interior aos transportes sobrelotados das áreas metropolitanas, o mesmo quadro de desesperança.

O grande erro de qualquer oposição é pensar que isto basta. Que é possível abordar um ato eleitoral com uma estratégia simplesmente baseada no descontentamento com a governação cessante. Sem explicar qual é o programa político e — acima de tudo — qual é a maioria para o implementar, não é possível transformar o descontentamento em alternativa.

É com essa ambivalência que olho para os resultados destas eleições. A direita — a confirmar-se a perda da sua maioria absoluta — deixou de ter, por si só, capacidade governativa. Deixará, assim, de ter legitimidade para prosseguir as suas políticas. Mas isto apenas na condição de os mandatos da esquerda se juntarem em torno de um compromisso convergente e consequente de governação. É a essa responsabilidade histórica que os partidos da esquerda serão em breve chamados. Dizer que se rejeita a maioria de direita sem propor uma alternativa será, mais uma vez, falhar à chamada.

Se a direita teve dificuldade em revalidar a sua maioria absoluta, as maiorias absolutas à esquerda tornaram-se simplesmente implausíveis. Neste quadro, só existe uma forma de a esquerda voltar a governar de forma estável e maioritária: acabar, de uma vez por todas, com o conceito de “arco da governação”.

A esquerda à esquerda do PS teve neste domingo possivelmente o melhor resultado da sua história — com destaque e mérito para o excelente resultado do Bloco de Esquerda. Esse é um dado essencial de que todos os atores políticos, a começar pelo Presidente da República, devem tomar nota desse facto. Não é mais possível excluir partidos que representam um quinto dos portugueses da possibilidade de governar o país.

O Partido Socialista, na reflexão que fizer nos próximos dias, passará provavelmente pelo dilema já bem conhecido dos seus homólogos europeus. Se ceder ao canto da sereia do Bloco Central, perderá legitimidade como oposição à austeridade. Se se abrir a soluções políticas com o Bloco de Esquerda e o Partido Comunista Português, terá sem dúvida de enfrentar uma barragem de críticas das áreas mais conservadoras da política portuguesa. Mas só assim poderá encarar de frente o grande problema estrutural da democracia portuguesa.

Por outro lado, é verdade que essa exclusão tem, em primeiro lugar, partido dos próprios Bloco de Esquerda e Partido Comunista Português. Durante estas eleições deram sinais de que isto poderia mudar. Resta saber se levam a sério aquilo que disseram. Caso contrário, continuaremos a viver sob a maldição do arco da governação.

Quanto a mim, fui candidato de uma candidatura cidadã, democrática e aberta, de que muito me orgulho pela verdade com que falou aos cidadãos, mas que não atingiu os resultados que para ela desejámos. A ela dedicarei a minha próxima crónica.

PUBLICO HOY  RUI TAVARES

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