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Sección : Crítica Cinematográfica

MIEL, LA PELI DEL SABADO

“Miel” es uno de esos films que provocan una perenne curiosidad y que transmiten pasión de vivir y permiten suscribir la frase del crítico y periodista cultural Miguel-Fernando Ruiz de Villalobos: “(…) El cine es la creación máxima del ser humano, que como creador ya no puede ir más allá. El cine es la combinación de todos los elementos de la cultura humana, es la expresión audiovisual total que conforma todas las artes”.

Hasta que “Miel” se alzó con el triunfó en el festival de cine de Berlín (Oso de Oro, 2010) no tenía noticias de su director, el turco Semih Kaplanoglu (1963). Semih es una figura a seguir, un gran creador.

 

Este es el quinto film de Kaplanoglu que debutó en 2000 con “Lejos de casa” a la que siguió “La caída del ángel” (2004). Justo después empezó a pergeñar lo que él llama la trilogía de Yusuf y que empezó con “Huevo” (2007), siguió con “Leche” (2008). Son 3 Yusuf diferentes en cuanto a edad y momento vital pero podrían ser el mismo reconstruidos en tempo inverso, donde el Yusuf de “Miel” es el de menor edad, un niño de solo 7 años.

“Miel” es un film mimético sobre el aprendizaje, sobre un paisaje que está en vías de extinción, sobre un lugar, mundo rural de Turquía que raramente vemos en nuestras pantallas, donde el tiempo sigue un ritmo muy diferente al de nuestras urbes.

Yusuf es un niño muy especial, muy apegado a su padre que es colmenero, vive cotidianamente la crueldad y la riqueza de la naturaleza y que está aprendiendo a leer y escribir en la escuela, con dificultades. Descubriremos los esfuerzos del pequeño por progresar en clase y obtener reconocimiento del profesor.

 

La historia está trabajada con mimo, como pura artesanía. El pequeño actor Bora Altas realiza un trabajo memorable, digno de todo tipo de elogio y al parecer tal y como cuenta Semih Kaplanoglu tiene gran mérito dado que es un niño inteligente, sensible que transmite que vive en su mundo en la pantalla.

“Miel” me recuerda al film de Stephen Frears de 2000 “Liam”, donde el protagonista de una edad similar a Yusuf también tiene dificultades de aprendizaje en la escuela en Liverpool, donde además hay conflictos religiosos, también en su planteamiento podría recordar al Erice de “El espíritu de la colmena” pero prescindiendo de los elementos fantásticos.

En “Miel” hay pocos diálogos, se pretende hacer partícipe al espectador mostrando la curiosidad como forma de descubrir el mundo que tiene el pequeño.

La película se abre con la imagen de Yakup, padre de Yusuf, buscando miel para dar paso rápidamente a un flashback que ocupará el resto del metraje. Los personajes no conocen el desenlace pero los espectadores sí y manteniendo el interés al máximo.

Semih Kaplanoglu define su estilo como realismo espiritual. Su forma de rodar es desde luego realista, la fotografía es otro de los elementos magistrales, lo más valioso de la propuesta radica en la honestidad del planteamiento.Todo el reparto está espectacular y hasta el más mínimo detalle tiene relieve.Sin duda, Kaplanoglu ha llegado para quedarse, es un cineasta a seguir.“Miel” es un film exquisito, magistral. Muy recomendable y necesario.

                       José López Pérez

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la eternidad y un dia

La eternidad y un día

La cámara avanza lentamente hacia una casa del siglo diecinueve, en sobreimpresión aparecen los créditos mientras la grúa se eleva y encuadra el balcón de la mansión… —Esta película es insoportable— me dice Sally con expresión de aburrimiento. Desde hace un tiempo, Sally se ha decidido a acompañarme a ver los films que más me apasionan. Hoy estamos en un cine de reestreno viendo La eternidad y un día de Theo Angelopoulos. Ya la he visto en varias ocasiones, pero siempre que la vuelven a proyectar tengo el impulso irracional de acudir a verla.

—Sólo llevamos diez minutos de película— le respondo yo totalmente indignado.   —Sí, diez minutos y aún no ha cambiado el plano replica ella. Sally, desde hace dos años es mi compañera sentimental, una realizadora de videoclips cuya costumbre a no dejar un plano más largo de dos segundos en el montaje, la ha hecho algo incompatible conmigo en el terreno visual. Cuando la conocí era una joven realizadora de actuaciones en discotecas y cápsulas televisivas. En los últimos años se ha convertido en la realizadora de los videoclips más importantes del pop español. Toda ella es diferente a mí, no sólo en la indumentaria y la altura, que es un palmo superior a la mía, sino también en los gustos e ideas. A pesar de todo ello creo que algo pasional y a la vez romántico nos hace estar incondicionalmente unidos.

 

—¡Es increíble!, un tío andando todo el rato en plano general… No me vuelvas a traer a un peñazo así nunca más. Sally no se caracteriza por ser una persona muy paciente, eso ha supuesto que yo haya tenido que ejercitar mi sentido de la calma al máximo nivel durante este tiempo. Los últimos años con ella han sido geniales. A pesar de las dificultades y las diferencias, que supongo nos unen, ha sido maravilloso. Estoy seguro que la nuestra es una relación que nunca se romperá.

—¡Ahora el tío camina hacia la casa! Nos esperan otros diez minutos del viejo andando— interrumpe ella. —Ese viejo es Bruno Ganz, un genio le respondo yo. Sally está algo nerviosa y molesta, y no sólo porque sea una persona ansiosa, que lo es ¡y mucho!. Antes de entrar en el cine hemos ido a tomar una copa a un bar y yo me he puesto algo pesado para que pruebe el zumo de tomate. Ella, que es hija de sicilianos, me ha dicho que mi zumo preferido es asqueroso, que al beberlo siente que está tragando una salsa napolitana fría. —Este director es un farsante, esta película se hace en una semana de rodaje— insiste Sally.

La cámara persigue a la protagonista en un travelling dorsal durante un flashback. Ella avanza hacia la orilla de una playa griega recordando en off sus sentimientos por Bruno Ganz: “Tardaste en despertarte, aún sentía tu calor, no me atrevía a soñar que soñabas conmigo… ¡Alexandrós!” Sally, que empieza a moverse demasiado en la butaca, se muestra indiferente ante la secuencia. Sólo cruza y descruza las piernas continuamente —Salomón, tenemos que hablar— No me lo puedo creer. —¿Ahora?… Ahora no— le respondo yo. —Ahora sí—, insiste de manera taxativa. Creo que quiere hablar de nuestra relación, o eso parece, y desde hace dos años siempre se hace lo que ella quiere. Mi sumisión forma parte de nuestra vida, debe ser porque siempre he necesitado ser galvanizado.

El niño albanés que comparte protagonismo con Ganz en el film dice: “Sonríes pero estás triste“. Bien, pues a mí se me están empezando a acabar las ganas de sonreír  por esta tarde. Sally me intenta explicar algo nerviosa su desencanto sobre nuestra pareja. Yo, iluso, que creía que todo funcionaba de manera excelente, ahora tengo que escuchar estas cosas. Es cierto que no todo ha sido perfecto, pero suponía que ella me entendía, que era la persona que mejor me comprendía, o al menos eso dijo.

—¡No te entiendo!—, me dice Sally sin pestañear mientras resopla al ver la imagen de la pantalla… “¡Alexandrós, Alexandrós!” grita la voz de una vieja a Bruno Ganz que permanece inmóvil durante más de tres minutos. Sally intenta explicarme, mientras los personajes del film caminan a paso de tortuga, que ya no siente la misma pasión, que cree que se ha enamorado de otro. —¿Cómo que te has enamorado de otro?… ¡¿Cuando?!—, le pregunto yo totalmente desencajado. —No te pongas nervioso Salomón, mira, ahora hay unos músicos albaneses tocando dentro de un autobús desde hace cinco minutos—. Siempre le ha gustado burlarse de mis directores preferidos.

En realidad Sally no se ha enamorado de otro. Es peor, me va a dejar por su ex novio. El individuo en cuestión es un disc-jockey con la cabeza afeitada y el tabique nasal de platino, un “pinchadiscos” que trabaja con unos enormes cascos y rayos láser.  —Supongo que a un personaje con esta descripción lo habrás conocido en la nave Enterprise—, le respondo yo. Me empiezo a sentir mareado, no paro de sudar ¿Qué quiere decir eso de que me deja por su ex? ¿Significa que nunca lo olvidó? —Le olvidé, después volví a pensar en él, después dejé de hacerlo y ahora vuelvo a sentir algo, dice ella. ¡Vaya!, primero no, luego sí, luego no, ahora otra vez sí… Todavía está a tiempo de cambiar de opinión antes de irnos del cine. ¿Por qué vivirá la vida a ritmo de sus videoclips?

¡Alexandrós, Alexandrós!” un nuevo flashback de Angelopoulos con Ganz mirando una playa. —¿Y tu padre que dirá?—, le pregunto. Sally me contó una vez que su padre pagó al disc-jockey para que la dejase porque no se fiaba de él. Yo me quedaré sin pareja y tampoco veré ni un euro. —¿Lo ves? Ese es tu problema, te tomas la vida con tanta ironía que no te das cuenta de lo que pasa a tu alrededor—, responde ella ofendida. Supongo que eso es cierto, quizá la única forma de protegerme emocionalmente ante un mundo tan austero y previsible sea verlo con sentido del humor. ¿Por qué la vida no es como las películas que veíamos de niños y es como las que vemos de adultos? De lo que estoy seguro es que si el guión de nuestras vidas lo escribe Dios, es un guionista aburrido y con poca imaginación. Tal vez Dios sea el guionista de las películas de Theo Angelopoulos. Tal vez Tonino Guerra sea Dios.

Llevamos una hora y cuarto de película y, entre momentos de auténtica tensión que por primera vez están a punto de acabar con mi paciencia, me ha dicho todo lo que necesitaba decir. Sally me ha dejado muy claro que nuestra relación ha llegado a un momento en el que ella ya no siente las cosas con la misma intensidad que antes. Parece tener bastante claro que entre esta semana y la que viene recogerá sus cosas y se irá a casa de su ex novio. ¡No puede pensárselo dos veces, no! De todos modos, a eso ya estoy acostumbrado, siempre ha sido una mujer muy impulsiva y si quiere algo tiene que hacerlo en ese mismo instante.

Sally me coge la mano con complicidad mientras Bruno Ganz baila un vals surrealista en una playa abandonada y , mirándome a los ojos, me dice que lo deja, lo siente mucho pero según ella debo asumirlo, dice que siempre me querrá pero tal vez ya no me ama ¿Se supone que debo asumir eso? ¿Que se cree, que soy una persona equilibrada y madura? Estoy totalmente helado, frío, aturdido, soy incapaz de reaccionar y creo que seguiré así hasta mañana. Antes de levantarse me da un beso en la mejilla a modo de despedida y desaparece entre la oscuridad del cine. ¡No ha esperado a que Alexandrós termine su baile, ni siquiera respeta eso! Mientras veo los últimos segundos del film pienso que es una lástima que esta película, la película de mi relación con Sally no sea como Love Story, que el final de nuestra historia no sea tan justo como el del film, donde ella muere. Ese sería el mejor The End.

Acaban los títulos de crédito (en griego) y, desconcertado, me levanto para dirigirme a la salida del cine. Mientras recorro el vestíbulo pienso que, aunque sea bella, la vida es muy compleja. Una película titulada La eternidad y un día debía ser el presagio de algo malo esta tarde, tendría que haber intuido que si en las condenas de prisión se dictan veinte años y un día, la eternidad y un día no iba a ser una condena muy benevolente. Así que, es posible que el amor entre Sally y yo dure hasta la eternidad, pero en un día, sólo en un día, todo puede cambiar.

Ya en la calle, me prometo a mí mismo que no voy a derramar ni una sola lágrima, enciendo un cigarrillo y conecto mi reproductor de mp3. Empieza a sonar Stand by Me de Ben E. King. Es curioso porque, a pesar de todo, como dice la canción que escucho, ella podrá seguir contando conmigo. Soy así… Qué le voy a hacer. Obviamente lo de Sally con el extraterrestre durará poco, creo que nunca llegará  a irse a vivir con él, me imagino que volverá conmigo, o eso espero. Conozco muy bien sus altibajos. Estoy seguro que yo también puedo contar con ella.

El clima ha empezado a cambiar en Barcelona, se acaba el frío y llega la primavera. Es maravilloso caminar por mi ciudad con esta temperatura. Mientras deambulo por las amplias aceras del Eixample, me vienen a la mente recuerdos de mis días con Sally: los momentos de felicidad, cómo éramos capaces de reírnos juntos, nuestras primeras conversaciones y lo mucho que aprendimos el uno del otro. Eso me anima, aunque derramo una lágrima. Y es que en el fondo, pase lo que pase, haga ella lo que haga durante estas semanas… un día, dos o diez no significan nada en comparación con la eternidad.

A todos aquellos que alguna vez han estado enamorados

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INSTINTO DE MUERTE

 

                         FELAS

El éxito de Villaronga en los Goya ha hecho que visionaramos el pasado viernes en la Universidad Maria Cristina su primera película: “Tras el cristal”. El debate posterior se nucleó en torno a si las personas somos capaces de generar tanto mal, y si el mal se instala más confortablemente en tiempos de guerra. Recordé dos casos, uno reciente el de Jacques Mesrine que en su autobiografía titulada “Instinto de Muerte” nos relata en primera persona de una manera pasmosa su actividad criminal. El otro caso, y es en el que se inspira el director para escribir el guión, es de Gilles de Rais, el caballero psicópata que al lado de Juana de Arco participó en la guerra de los cien años. En su declaración declara entre otras cosas lo siguiente:

 

 

Yo, Gilles de Rais, confieso que todo de lo que se me acusa es verdad. Es cierto que he cometido las más repugnantes ofensas contra muchos seres inocentes –niños y niñas- y que en el curso de muchos años he raptado o hecho raptar a un gran número de ellos –aún más vergonzosamente he de confesar que no recuerdo el número exacto- y que los he matado con mi propia mano o hecho que otros mataran, y que he cometido con ellos muchos crímenes y pecados”.

“Confieso que maté a esos niños y niñas de distintas maneras y haciendo uso de diferentes métodos de tortura: a algunos les separé la cabeza del cuerpo, utilizando dagas y cuchillos; con otros usé palos y otros instrumentos de azote, dándoles en la cabeza golpes violentos; a otros los até con cuerdas y sogas y los colgué de puertas y vigas hasta que se ahogaron. Confieso que experimenté placer en herirlos y matarlos así. Gozaba en destruir la inocencia y en profanar la virginidad. Sentía un gran deleite al estrangular a niños de corta edad incluso cuando esos niños descubrían los primeros placeres y dolores de su carne inocente”.

“Contemplaba a aquellos que poseían hermosa cabeza y proporcionados miembros para después abrir sus cuerpos y deleitarme a la vista de sus órganos internos y muy a menudo, cuando los muchachos estaban ya muriendo, me sentaba sobre sus estómagos, y me complacía ver su agonía…”.

“Me gustaba ver correr la sangre, me proporcionaba un gran placer. Recuerdo que desde mi infancia los más grandes placeres me parecían terribles. Es decir, el Apocalipsis era lo único que me interesaba. Creí en el Infierno antes de poder creer en el Cielo. Uno se cansa y aburre de lo ordinario. Empecé matando porque estaba aburrido y continué haciéndolo porque me gustaba desahogar mis energías. En el campo de batalla el hombre nunca desobedece y la tierra toda empapada de sangre es como un inmenso altar en el cual todo lo que tiene vida se inmola interminablemente, hasta la misma muerte de la muerte en sí. La muerte se convirtió en mi divinidad, mi sagrada y absoluta belleza. He estado viviendo con la muerte desde que me di cuenta de que podía respirar. Mi juego por excelencia es imaginarme muerto y roído por los gusanos.”

“Yo soy una de esas personas para quienes todo lo que está relacionado con la muerte y el sufrimiento tiene una atracción dulce y misteriosa, una fuerza terrible que empuja hacia abajo. (…) Si lo pudiera describir o expresar, probablemente no habría pecado nunca. Yo hice lo que otros hombres sueñan. Yo soy vuestra pesadilla

          Así que amigos, si juntamos al doctor Klaus con el nazismo no es de extrañar una historia tan perturbadora.

 

 

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ACEPTA MI RUEGO

                          FELAS

    La película “Verdebra” de la trilogía de Abuladze, la he percibido como un alegato contra el fanatismo aunque no supiera nada al empezar su visionado  de cistenos ni de Keheusuros. Me he dejado llevar por su simbolismo como si se tratara de las cruzadas y me he sentido arrebatado por  la música del creador de la “Fábula de Sulkhan Sabba”,  Nodar Gabuniya, premio de la Unesco del año l.973. Las imágenes son excepcionales y me recuerdan a las fotografías de José Ortiz Echague que se publicaban en la revista Arte Fotográfico. Los versículos que se citan son del poeta georgiano Vazha Pshavela, del  que no hemos encontrado ninguna traducción al castellano, en su obra Aluda Katelauari. Unos días después de que su pueblo fuera guerreado por musulmanes chechenos Aluda persigue a los invasores matando a Mutsal, pero no cumple con el ritual de cortar las manos al perdedor y regresa a Shatili sintiendo admiración por el muerto, lo que supone la expulsión de su pueblo y la quema de sus enseres. Dozhola también sufre las iras del pueblo por dar hospedaje a un contrario, pero como se dice al comienzo: “JAMÁS PODRÁ MORIR LA ESENCIA HERMOSA DEL SER HUMANO.”

   Tierra de Valles entre las montañas, la más misteriosa del Cáucaso, rodeada de torres como la  Lebaiskari ,regada por el rio Argum, en los límites con Chechenia, fue predicada por San Nino dejando un cristianismo ortodoxo con cultos pre cristianos, ideales para crear una película épica. La muerte de la bondad en la horca tiene una fuerza expresiva muy al estilo Bergman, pero con un impacto más potente.

 

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QUE EL MAR NEGRO CHOQUE CON EL CASPIO

                                                    FELAS

La película“El árbol de los sueños” forma parte de la trilogía más conocida del director Tegiz Abuladze. Basada en unos cuentos del escritor Gueorgi Leonidze, configura una espléndida historia épica llena de imágenes de la vida de un pueblo de montaña. Los primeros planos sorprenden por la fotografía exquisita y su poesía: ¡Tetra! ¿Qué tienes? Soy yo, Guedio, y el caballo llora ante su presencia. Cuando el tío Tsitskore saca su puñal diciendo que no hay que dejar que sufra más, se hace un fundido en rojo con las amapolas evitando el sufrimiento. Hasta los caballos fallecen en la pendiente, donde crece una hierba mala por los combates que allí se produjeron. Sacerdotes corruptos, patriotas, idealistas, locos, son claves difíciles de entender si no se conoce la historia de Georgia, mezcladas con el trágico amor entre la joven Marita y Guedio, y la presencia de Pupala, enamorada de un extranjero invisible que combate con tono de humor el patriarcado que domina la vida de las mujeres locales siempre juntas y de negro debajo de los árboles. Marita se ve obligada a montar un burro (sentada hacia atrás) que la llevará a la muerte en un acto de venganza popular y de destrucción de la belleza, por negarse a aceptar la boda de conveniencia, mostrándose sutilmente la violencia del pueblo, con un simbolismo parecido al que vimos en “La lengua de las mariposas” de Cuerda
Paisajes de montaña, amapolas, flores, valles, es como si viéramos una Pintura de Pieter Brueghel. Estoy dispuesto a ser el primero en el combate por la libertad, ¡ayudarme a encontrar el árbol mágico! Una excelente película.

 

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GAMARJOBA

                                                   FELAS

Arrepentimiento es una provocadora muestra del poder autoritario, y gira en torno a la muerte de un tirano, cualquier tirano, y la negativa de una mujer para dejar el cadáver en paz, con un recuerdo a todos los perseguidos en la discrepancia.

  Tegiz Abuladze, con una formación teatral muy  sólida,  estudiando en el famoso teatro Rustaveli (en Madrid vimos un extraordinario Ricardo III) aborda ésta película utilizando alegorías y  metáforas, dando un sentido surrealista de humor negro que nos recuerda inevitablemente al Buñuel mas creador. Es genial el sueño de la mujer de Barateli mientras éste toca el piano y se produce un fundido con los sonidos del agua al modo de Tarkovski. La persecución en las calles desiertas por caballeros de la Edad Media junto con el coche descapotable del dictador y su escondite en una plantación de patatas con los cuerpos enterrados no se nos olvidará fácilmente.

 La crítica que subyace del estalinismo hizo que la película fuera prohibida durante dos años y escondida (dicen) una copia debajo de la cama por el temor a ser destruida, siendo recuperada y convirtiéndose en emblemática con la llegada del  “glasnost” gracias a las políticas de apertura.

Artesano meticuloso, Tegiz nos muestra la tiranía, la violencia y los malos tratos a los hombres en otras  secuencias memorables: la búsqueda de los nombres de los familiares entre la arboleda traída en los trenes desde los bosques de la deportación, el discurso en el balcón del ayuntamiento con la horca a su lado  y la confusión entre realidad y sueño cuando el hijo del dictador desmenuza un pez para dejarlo en las raspas.

La película tiene una banda sonora con músicas conocidas, y su visión fantasmagórica del abuso del poder provoca en el espectador una catarsis para que no se olvide ninguna de las fechorías que hacen los dictadores. Hay que tirarlos por la ventana, no enterrarlos con las pompas habituales. La memoria de sus hechos tiene que perdurar.

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¡Oh, Mundo! ¡Mundo!

              Pabloody                                                                      El Rey Lear, de William Shakespeare, es uno de los dramas más grandiosos de la historia. Trata casi todos los temas importantes de esta vida con la poética lucidez de la que sólo es capaz Willy. Ahí hay un peliculón, y Kozintsev lo ha hecho… más o menos.
Vamos a ver, si no me hubiese leido la obra de teatro a lo mejor la peli de Kozintsev sería mi peli favorita… o a lo mejor me hubiese dormido víéndola. Esas cosas nunca se saben. Así que me tengo que limitar a juzgarla como adaptación. Y como tal es cojonuda. Me es muy fácil imaginarme un peliculón bastante mejor partiendo de la obra original, pero mi imaginación es muy pretenciosa, así que puede que esta versión rusa sea casi insuperable.

Visualmente está muy bien. Las interpretaciones son en su mayoría brillantes. ¿Qué le falta entonces? Pues aparte de que la música (aunque suena mal decirlo al ser del mismísimo Shostakovich) es flojilla, le falta emotividad. Está claro que Kozintsev no es Zeffirelli, y opta por una adaptación no fría pero si sobria que no logra emocionar del todo aunque fascine con su magistral desfile de personajes y tragedias.
Particularmente me molesta el desaprovechamiento de dos momentos clave de la obra de teatro, que son de lo mejor que ha escrito Shakespeare (que ya es decir): Los reencuentros paternofiliales Gloster-Edgar y Lear-Cordelia. Están ahí, pero demasiado recortados y no consiguen transmitir todo el dramatismo del momento.

De todos modos es una adaptación muy fiel y meritoria, con momentos de gran cine. Y es la mejor película basada en una obra de Shakespeare que he visto… de momento.

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¡Es Tolstói!

¡Es Tolstói!                      ANDRON
Monumental como la propia novela. O mejor dicho: casi, porque ni en las siete horas de duración de todo el filme cabe la gran epopeya de Tolstói con su amplia galería de personajes (más de 400), cada uno de ellos con su nombre y apellidos, sus circunstancias, su carácter y su alma. Pero Sergei Bondarchuk logró algo muy importante y de lo que carece la versión de King Vidor: que el espíritu de la novela esté presente en cada fotograma, en cada escena, en cada secuencia. Creo que fue Andrzej Wajda quien exclamó tras haber visto la primera de las cuatro partes de la película: “¡Dios mío, pero si esto no es una película; es Tolstói! Si las otras tres partes de Guerra y Paz mantienen el mismo nivel, estaremos ante una de las más grandes obras del séptimo arte”.

Las cuatro partes de Guerra y Paz no mantienen el mismo nivel, y en cada una de ellas hay logros y pérdidas, pero los logros son de tal magnitud, que los momentos fallidos (ciertas escenas e incluso algunas secuencias a lo largo de los 400 minutos de proyección) quedan como algo fácil de olvidar, pequeños incidentes que no echan a perder un gran día.

La dirección y el talento de Sergei Bondarchuk brillan tanto en las escenas rodadas en interiores como en las épicas e insuperables secuencias de batallas. Las mejores y más espectaculares, sin lugar a dudas, en toda la historia del cine, visualmente resueltas de manera prodigiosa, y no sólo por los miles de extras que en ellas intervienen. A destacar entre los grandes momentos del filme la espléndida y suntuosa puesta en escena del primer baile de Natacha; la ternura de la escena en que la joven heroína, oculta tras unas plantas en el invernadero, contempla el beso de los dos enamorados, cuya imagen queda congelada en su retina mientras la pareja se separa y sale del campo visual; la secuencia del duelo en la nieve entre Pierre Bezhujov y Dólojov; el incendio de Moscú, los fusilamientos, la retirada de Napoleón y su ejército…

Una película que debería ser estudiada por la inmensa mayoría de los directores de cine de hoy, quienes piensan que con los adecuados medios técnicos, unos actores con buen palmito, un guión prêt-à-porter, unos caracteres y unos diálogos de diseño en situaciones de diseño y un uso generoso, sin que les tiemble la mano (“que no falte de ná”), de los efectos digitales, se hace cine y resuelve cualquier escena: desde el retozar en una cama o en lo alto de un frigorífico hasta la rendición de Breda o el asedio de Troya

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Análisis de la psicología del fascismo

 

                       DAVILOCHI

En primer lugar hay que empezar por decir que ésta es una obra maestra visual, con un genial fotografía de Vittorio Storaro que usó un gran colorido y un vestuario fiel a los años 30, con un movimiento de cámara muy fluído y ángulos casi imposibles. De hecho el estilo empleado por Bertolucci sintetiza el expresionismo con la estética fascista más clásica. Simplemente hace falta ver los primeros planos en los que Marcello Clerici, el protagonista, aparece en los inmensos espacios (neoclasicismo fascista) de un edificio gubernamental. He aquí un claro ejemplo de la megalomanía del fascismo que trata de imponer al Estado sobre cada uno de los aspectos de la vida de los individuos, de hacer sentir su poder sobre éstos (de hecho son espacios gigantescos y fríos, casi podríamos decir que deshumanizadores): se trata de reducir la voluntad del individuo hasta confundirla con la de la masa dirigida por el Estado. En este sentido la película está muy lograda. De hecho, cuando van a ver al padre al manicomio este, antiguo camisa negra afirma: “Si no toma el Estado la imagen del individuo cómo va a tomar el individuo la imagen del Estado”.

Al principio del film, mientras Marcello acuerda su ingreso en la policía secreta, podemos ver a su amigo Italo (su nombre refleja claramente la identificación de su figura con la del pueblo italiano) el cual está dando una locución de radio en la que legitima la alianza germano-italiana. No está de más decir que Italo es ciego, lo cual constituye una alegoría de la ceguera voluntaria o inducida en que se vio sumida la sociedad italiana durante veinte largos años de dictadura fascista. El discurso trata de sustentar el carácter revolucionario del fascismo: antidemocrático y antiparlamentario, sin embargo conforme avance la película este mito irá siendo desmontado.

De hecho, el alto cargo de la policía secreta que habla con Marcello lo deja claro cuando dice que “Sólo unos pocos creen en el fascismo. Unos nos apoyan por miedo y otros por dinero”. En primer lugar vemos como la coerción se convierte en el principal medio a través del cual cohesionar la sociedad y, en segundo lugar, la importancia de los apoyos para ascender en la sociedad (dinero, contactos). El dinero sigue siendo el que domina las relaciones sociales al más alto nivel. No menos características son las conversaciones en torno a la religión, cuando Marcello le dice a su futura esposa que “El cura da la absolución a todo el mundo”. He aquí un reflejo del proceder del Estado fascista (no es menos significativo que su proceder sea comparado con el de la Iglesia): “El cura da la absolución a todo el mundo”, lo importante es someterse a su autoridad.

La madre de Marcello es una muestra de las clases altas italianas que se rindieron al fascismo italiano para conservar su posición social privilegiada frente a la “amenaza” de socialismo y el comunismo: su despiadada conciencia utilitaria (“¿Porqué no se muere tu padre de una vez? Nos cuesta tanto el hospital”), el escaso beneficio que reportaban a la sociedad (en este caso ella es morfinómana), su visión social (“Las chicas de clase media se casan con miembros de las clases altas”. He aquí una interesante alegoría del matrimonio de conveniencia que se produjo entre la burguesía y la aristocracia en Italia para hacer frente a la amenaza de las clases bajas, ellos fueron los verdaderos soportes del fascismo. En este momento había mucha preocupación en Italia ante una posible vuelta del fascismo dada la gran extensión que estaba experimentando la clase media a causa de la bonanza económica de los 50 y 60. Los movimientos del 68 llamaron la atención respecto a esto).

Es interesante el flashback que nos lleva a la juventud de Marcello, porque su resentimiento frente al mundo procede en cierto modo del momento en que se vio acosado por el chófer Lino. Aquí aparece la contradicción que dominará la vida del protagonista: sus valores y deseos frente al intento desesperado por llevar una vida “normal”. Es decir, en primer lugar Marcello se declara un profundo admirador del profesor Quadri, a quien se le ha encargado asesinar, y que vendría a ser en cierto sentido un sustitutivo de la figura paterna (aquel que le inculca valores, un credo que seguir, un modo de entender la vida); sin embargo, ante el exilio voluntario de éste a la llegada del fascismo Marcello se siente abandonado y se echa en brazos del fascismo. Abandona sus valores y su más que posible homosexualidad (en principio no parecía que fuera a rechazar a Lino) en aras de una vida “normal”. De hecho, cuando se confiesa ante el cura éste parece más escandalizado por la homosexualidad en sí que por un crimen de sangre y éste le dice: “Lo normal es casarse y tener hijos”. He aquí la Iglesia como institución legitimadora del orden establecido. “Valdrá para la cocina y la cama”: machismo, orden patriarcal, ambos son valores unidos al fascismo y a la Iglesia.

Dejando muchos detalles interesantes querría destacar dos momentos que enlazan y que suponen un homenaje al Mito de la Caverna de Platón. El primero en su reencuentro con Quadri. Cuando éste abre la ventana Marcello ve como su sombra se esfuma (al fin y al cabo él no ha sido sino una sombra de sí mismo todo ese tiempo) ante la luz que entra, es la luz de los que han elegido la libertad. Al final de la película vuelve a ocurrirle cuando se sienta junto al fuego, pero decide mirar atrás y allí está Lino, allí está la realidad que había estado intentando negar durante todo ese tiempo.

   FILMAFFINITY
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TRAFICO DE INFLUENCIAS

 

                        FELAS

La película de Elem Klimov, el autor de Masacre, sobrecogedor viaje al horror nazi, nos muestra en “Agonía” el personaje de Rasputín sobre el telón de fondo de los últimos años del zarismo, interpretado por Aleksei Petrenko, el general en “El Barbero de Siberia”. El monje loco, que creció de manera salvaje cerca del rio Tura en Siberia, pasó de ladrón de ganado a confidente de la zarina después de pasar por la secta de los Khlysty,a la fe por el dolor y si es a base de orgias mejor. Rasputín llega a la corte, por mediación de un Santón, para salvar la vida del heredero del Zar que es enfermo de hemofilia, si no es salvado el hijo, la especulación sobre el heredero se ponía en marcha, el éxito del “flagelante” por mediación de la hipnosis es palmario para todos y a partir de ese momento la corrupción se instala en la corte de los Romanov. Klimov nos muestra a un personaje tosco, grosero, con una mirada penetrante, en una clara desmitificación del personaje creado a partir de la biografía interesada de su hija María. El Zar es presentado por Klimov como una persona tímida y de carácter poco propicio que esta al albur de las manipulaciones de su mujer. La película que podemos definir de carácter histórico nos muestra a un Zar recuperado del pánico de 1.905 que pretendió perfilarse como autócrata de todas las Rusias. La destrucción de estereotipos es siempre un proceso dramático. Hubo gente que se opuso a la película y otra que la defendió. Inicialmente, vencieron los primeros. Luego la situación ha cambiado”, añadía Klimov en una reciente entrevista.
La historia de la caída de los Romanov está superpuesta con imágenes reales de la pobreza del campesinado, de la desigual distribución de la tierra, con escenas vibrantes de una marcha de campesinos, obreros y en general gentes del pueblo, descontentos por sus condiciones de vida. Exigiendo mejoras y el establecimiento de un programa de reformas políticas que al menos suavizara el régimen autocrático.se les ve llegar al Palacio, la familia imperial ausente, permaneciendo en el mando el príncipe Sviatpolsk Mirski, que recibe instrucciones por teléfono con un regimiento de infantería de la guardia y un escuadrón de cosacos de la guardia. Ordena abrir fuego y cargar contra la muchedumbre. Con el triste final de más de un centenar de muertos.
Sorprendentes escenas de los lesionados en la guerra que son repuestos como muñecos con nuevas piernas ortopédicas. Una buena lección de historia con elementos surrealistas, y un misticismo que hace estragos al lado del poder.
De todas formas, qué sería Gran Bretaña sin sus fantasmas, Italia sin sus adoradores del diablo, Alemania sin sus duendes, Estados Unidos sin sus conspiraciones OVNI sus predicadores, España sin sus apariciones marianas, sin sus masones…

 

 

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