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Sección : Política

TRES VIAS CANADIENSES

PEDAGOGÍA PARA LOS FOROFOS DEL “DERECHO A DECIDIR” (FELIX DIXIT)derecho-a-decidir

Tiempo habrá el año que viene de elogiar cabalmente ese admirable país que es Canadá, en el 150º aniversario de su nacimiento como federación. Por ahora, ampliemos el campo de lo que el socialismo catalán llama “vía canadiense”. Porque, si bien discrepo del PSC en sus recetas, sí creo que la peripecia política de Canadá ofrece interesantes lecciones para España. A fin de cuentas, Canadá es la única democracia que ha gestionado con éxito un intento de separación de raíz identitaria y eminentemente lingüístico, que es lo que tenemos nosotros, por más que se lo pretenda revestir de motivos más augustos. Consideremos tres instancias:

El referéndum y la ley de claridad. Reina aquí una confusión interesada. Lo primero que hay que aclarar es que la Constitución canadiense, que no reconoce el derecho a la secesión unilateral, sí permite la celebración de referendos de independencia. Ello hace de Canadá una excepción en el universo de las democracias, que se fundan en el principio republicano de indivisibilidad del territorio, sin que ello cancele sus credenciales democráticas. Ahora bien, para evitar la inestabilidad política que conlleva esa facultad, el federalismo canadiense ideó un mecanismo restrictivo. El hoy ministro de Asuntos Exteriores, Stéphane Dion, solicitó de la Corte Suprema de Canadá un dictamen sobre las condiciones en que tal ejercicio del derecho de autodeterminación se podía practicar. En su respuesta el Tribunal concluyó: que Quebec no tiene un derecho a la secesión unilateral sino a entablar negociaciones con la federación al efecto de separarse; que sólo habría lugar a esas negociaciones tras un referendo con una pregunta clara (en 1980 y 1995 no lo habían sido); y que, en todo caso, la negociación no tenía por qué abocar necesariamente a la separación si Ottawa y Quebec no alcanzaban un acuerdo. Tal doctrina fue luego llevada a ley mediante la Clarity Act del año 2000. Es decir, y esto es lo crucial: la Ley de Claridad no nació para facilitar referendos, sino para dificultarlos, al explicitar el largo y complicado proceso de la ruptura pactada.

La cuestión de la plurinacionalidad y el estatuto especial. ¿Pero no es cierto acaso, dirán los nacionalistas, que Ottawa reconoce a Quebec como nación? No exactamente. En ningún lugar de la Constitución canadiense de 1982 se habla de Canadá como un Estado plurinacional, y la doctrina, aunque no es pacífica, no suele considerar que lo sea. Lo que ocurrió es que en 2006, en una hábil jugada del Gobierno de Stephen Harper, el Parlamento Federal, neutralizando una moción del Bloc Québequois, reconoció que “les quebequois forman una nación en un Canadá unido”. Adviértase el matiz: se dice “los quebequenses”, y no “Quebec”, y se dice en lengua francesa, tanto en la versión francesa como la inglesa de la declaración. Con esto se quería significar: a) Que la cuestión es demasiado compleja como para llevarla a la Constitución. b) Que el reconocimiento de nación, en su acepción sociológica y no política, se circunscribe a los descendientes francófonos de los primeros colonos franceses, dejando fuera a quebequenses de lengua inglesa que no quisieran sentirse por aludidos. c) Que el reconocimiento de esta nación histórica y cultural se lleva a cabo dentro de un Canadá unido. Compárese este sutil, eficaz e inteligente gesto con las apresuradas e irreflexivas llamadas a reconocer la plurinacionalidad del Estado español, sin saber siquiera cuántas y cuáles son las naciones que lo compondrían. Porque en realidad, en Canadá, lo que se ha desplegado en los últimos 50 años no ha sido una política de plurinacionalidad sino de multiculturalidad y, sobre todo, de bilingüismo.

La cuestión de la lengua. Si el ardor secesionista se ha apagado en Quebec, no es porque haya obtenido rango legal de nación, ni porque se haya reconocido su derecho de autodeterminación. La razón del éxito en la gestión territorial ha sido la correcta localización del problema, a partir de los años sesenta del pasado siglo, en la cuestión de la lengua. La élite política en Ottawa entendió, no sin resistencias, que si los quebequenses veían adecuadamente representada su lengua en las instancias federales de gobierno, su desafección disminuiría y el nacionalismo se vería privado de su principal instrumento de hegemonía. Fue así como en 1972, la Official Languages Act dio igual rango federal a inglés y francés. Gracias a esa medida, gradualmente implementada, hoy indiscutida, el soberanismo quebequés llegó a sus referendos con la pólvora mojada. Pero de nuevo compárese esto con las ideas dominantes en España: los federalistas hicieron suyo el francés, pero ni por un momento hubieran aceptado blindar la exclusión del inglés en Quebec. Tanto cuidado puso Ottawa en que los francófonos no se sintieran excluidos, como que los anglófonos no sufrieran merma en sus derechos en Quebec (la Sección 13 de la Constitución garantiza el derecho a ser escolarizado en ambas lenguas, bajo ciertas condiciones). Muchos somos los que defendemos que esta es la vía que debería seguir España: resolver el contencioso lingüístico a través de una Ley de Lenguas Oficiales que, realzando el lugar público de las lenguas cooficiales, siente de manera justa e inclusiva los derechos lingüísticos de todos los ciudadanos españoles.

Llegamos así a la enseñanza final. Canadá y España presentan puntos de tangencia en sus crisis territoriales. Pero divergen en algo importante: la actitud política de sus federalistas. En Canadá, los federalistas no promueven referendos de autodeterminación: hacen lo posible por evitarlos y los desacreditan como mecanismos anómalos en democracia, porque obligan a seleccionar a una parte de los conciudadanos como extranjeros; en España, por contra, a muchos aparentes federalistas, el derecho a decidir les parece bálsamo de todo mal territorial. Los federalistas canadienses defienden el bilingüismo, así en Canadá como en Quebec, y considerarían una aberración las políticas de exclusión del español practicadas, cada día con más violencia verbal y simbólica, en más de una comunidad autónoma española; nuestros falsos federalistas se sueltan con afirmaciones lisérgicas como que el “el bilingüismo es un atentado a la convivencia”. Y es que en Canadá el tajo es claro: o se es federalista o se es nacionalista. En España, la mediación del “catalanismo” ha permitido hacer pasar por legítima reivindicación lo que, a partir de 1978, no era más que ramplón nacionalismo. Lo que hace falta en Cataluña y en el conjunto de España, en suma, es un verdadero líder federalista, alguien que nos arengue con el mismo claro mensaje que Pierre Trudeau dirigió a su país el siglo pasado. En el conjunto de España sonaría así: “Españoles, debemos culminar el reconocimiento público de nuestras cuatro lenguas principales, hoy todavía parcial y fragmentario”. Y en Cataluña: “Catalanes, tras la aprobación de la Constitución democrática nuestra identidad está protegida; digamos adiós para siempre a la cultura morbosa del agravio perpetuo y hagamos definitivamente nuestro este gran país, España, lleno de potencial, que por tradición y legado nos pertenece”.

Juan Claudio de Ramón Jacob-Ernst es ensayista.

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MÉS QUE MAI (félix alonso)

El pacto trampa que hizo algunos días el grupo político Podemos para el Senado ha provocado inmediatamentehomenaje a ovidite en las redes los típicos comentarios poniendo a caer de un burro al PSOE, siendo el mas activo Pedro Cabrera que no deja pasar ocasión. Me ha pedido Arco Europeo Progresista una colaboración para aclarar todo lo relacionado con la coalición COMPROMIS y algunas cuestiones del socialismo valenciano que con mucho gusto realicé y que ahora reproduzco en éste BLOG.

 

 

Este es el título de un acto que se realizó en homenaje a Ovidi Montllor (un home català d’Alcoi, esquerrà, que mai va trencar el pacte amb el poble treballador i que mai va renunciar a la seua identitat nacional”). en la Casa Fuster y el Ayuntamiento de Sueca no hace mucho tiempo.Analizado con detenimiento las intervenciones en el DVD que adquirí en uno de mis viajes a Valencia, se percibe con claridad el pensamiento general de Compromís, nucleado en gran medida en torno al intelectual  Joan Fuster i Ortells, un gran escritor en lengua catalana, figura clave de nacionalismo valenciano contemporáneo y en la definición de los denominados Países Catalanes. Su obra más influyente, posiblemente, fue el ensayo Nosaltres, els valencians .

No hay que olvidar por tanto, para hacer juicios de valor, que Compromís es una coalición de partidos formada por Bloc Nacionalista Valencíá (BLOC) cuyo dirigente es Enric Morera, y en cuyos estatutos tiene como objetivo político: “El logro de la plena soberanía nacional del pueblo valenciano y su plasmación legal en una constitución valenciana que contemple la posibilidad de una asociación política con los países con los cuales comparten una misma lengua cultura e historia” En sus antecedentes recientes, y cuando se llamaba Partido Nacionalista Valenciano, hizo una coalición para las Europeas con CIU ¿es compatible esta opción política con el PSOE?

Comparte espacio en la coalición Iniciativa del Poble Valenciá, que tiene su origen en una corriente interna de IU, y que plantea como objetivos “una política a la izquierda de la socialdemocracia clásica”, su cara más visible es Mónica Oltra, y para información de todos intentaron coalición con ERC y Aralar, pidiendo su voto con posterioridad para Raúl Romeva. ¿Es compatible ésta opción con el PSOE?

Además de Els verds, forma la coalición Gent de Compromís, con Joan Ribó político más representativo actual alcalde de Valencia, Estat Valenciá, y el Acord d’esquerres por la renovació de Tavernes (ACERT) de ámbito en esa población. ¿Son compatibles con el PSOE?

Para entender a XIMO, que procede del grupo “nou socialismo valenciá,”  hay que ir a los orígenes. Y es que en los setenta el origen del socialismo valenciano hay que situarlo  en los “Grups d’Acció i Reflexió Socialista (GARS) que configuraron el Partit Socialista Valencià (PSV) y fueron fundadores Vicent Ventura, Joan Josep Pérez Benlloch  y Màrius García Bonafé. El partido se definía como un partido de “classe obrera i d’altres classes, que treballa per l’establiment del socialisme” i que, alhora, afirmava la singularitat del País Valencià com a poble  tot reconeixent “la seua integració en l’àrea cultural dels Països Catalans”. Figuras notables fueron Joan Francesc Mira, Vicent Garcés, Joan Romero, Enric Tàrrega, Francesc Signes, Alfons Cucó,  Ernest Lluch o Joan Garcés.

Las elecciones del 77 supusieron la unificación de éste partido con el PSOE gracias a la labor de Alfonso Guerra, y que tan buenos frutos ha dado en la gobernabilidad y que ha hecho posible políticas de las que ahora nos sentimos orgullosos. Ahora la crítica que se hace es que el PSOE ha impedido el surgimiento del nacionalismo  valenciano por ser un partido españolista. Así se expresan, y creo que se entiende bien.

” El PSOE valencià fa de PSOE espanyol i les forces emergents lladren més que no mosseguen, (muerden) fan esforços per agradar els vells poders, per jugar al joc a Madrid, per mantenir-se en el tauler local del joc al preu que siga, sobretot a força de dissimular elspecats originals. Ja fa mesos que a prop de la carrera de San Jerónimo, a la tasca Manolo, entre l’espetegar de les fitxes de dòmino i el terrabastall dels plats i els gots en les piques,  que els parroquians senten una multitud llunyedissa (traduzco por iluminada) cridar(grita) amb fervor: ¡Pas a la regió que avança en marxa triomfal!… (paso a la región que avanza en marcha triunfal)  

   Resumiendo sólo les interesa su visión Nacionalista, y a los emergentes (Podemos) tampoco es que les hagan mucha gracia.

  Está claro, a mi juicio, que Ximo quiere mantener la Presidencia, y es loable, pero ahora toca remar todos para ganar las elecciones, yo me imagino que se le pasará el enfado pronto,y que quizás recuerde que de trece de Podemos sólo le votaron 8 para su elección  pero ¿es el pacto posible con esos mimbres?

  La trampa de Podemos consistía en hacer ver a la gente que un pacto con el PSOE impediría tener una mayoría al PP y así no se bloquearían las reformas constitucionales. Me surgen algunas  dudas, ¿habría grupo socialista en el Senado? Dado que el voto al senado es en listas abiertas ¿estaría garantizado el voto a los socialistas que hasta hace unos días eran PSOEPP la misma mierda es?

  La experiencia de Entesa dels Catalans del 77 que llevó a 12 intelectuales de izquierdas de todos los partidos (federación del PSOE, PSC-congrés, ERC, PSUC, Estat Catalá) configuró el grupo Entesa y hasta se unió José María Socias antiguo alcalde Barcelona en el franquismo que fue propuesto por designación real. El Estatuto a aprobar era su principal objetivo. Luego se crearon Nova Entesa, Entesa Cataluña de Progreso, Por la Entesa, y en fin si recordáramos, y eso es un trabajo que puede hacer nuestro director de Arco José Antonio, los disgustos que le dieron al PSOE cuando empezó a no tener mayorías suficientes, estas coaliciones son para pensárselo dos veces. Nosotros, me refiero a los socialistas, aprobamos la Declaración de Granada, en ella apostábamos por el Federalismo de España, no por los “países catalanes”. Admiro a Ovidi por su papel en Fortivos y por sus canciones, pero no por ser catalán de Alcoy, y eso no me tiene que convertir en nacionalista español. ¿seguro?

  Un saludo, y tengo el DVD a disposición del que quiere ver y oír.

 

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¿Que y quien hay detras de los piratas somalies?

Aunque acaso sean los actores más violentos de los mares, los motivos mercenarios de los piratas somalíes los sitúan en la corriente principal del mundo naviero de nuestros días.

Los piratas somalíes literalmente arrasados por el destructor Bainbridge de los EEUU han sido unos ladrones poca suerte. Cuando capturaron al buque portacontenedores Maersk Alabama y a su capitán Richard Phillips, eligieron un objetivo desafortunado.

Un capitán norteamericano secuestrado atrajo mucho más atención que otros cientos de secuestrados por piratas, algunos ya rescatados, y otros que siguen como rehenes en poder de los piratas somalíes.

Sin embargo, la diferencia entre el Maersk Alabama y los otros objetivos somalíes no fue solo que fueron a dar en una de las naciones más poderosas del mundo, sino que, inopinadamente, se las tuvieron que ver con una “nación”.

 

A diferencia de los corsarios otomanos del siglo XVIII, con quienes han sido comprados de manera superficial en su común condición de pobres y musulmanes que viven del asedio al tráfico oceánico de cercanías, los piratas actuales son actores sin estado que, por lo general, operan en medio de un océano circundado por estados débiles o ficticios. Es más: si bien pueden ser los operadores más violentos del mar, los motivos mercenarios y la ética de los piratas los colocan en el punto de mira del mundo marino actual.

En su libro The Wealth of Nations (1776), Adam Smith anticipó, como es fama, un mundo con un mercado relativamente libre de restricciones, que maximizaría la producción, el intercambio y la riqueza de todos los que pudieran participar en ese mecanismo autorregulado.

Pero aun habiendo identificado el bienestar de las “naciones” con la expansión de la riqueza, y aun creyendo que ambas cosas requerían abstenerse de la interferencia del gobierno, es notable que Smith se reservara cierta flexibilidad  para analizar el poder marítimo y naviero. Sugirió que no era un accidente que las “primeras naciones en civilizarse” hubieran sido las situadas alrededor de la costa del manso Mediterráneo, las primeras en tener éxito en “los orígenes de la navegación mundial”.

Mantener el acceso a aquel mundo navegable y, si fuera posible, controlar el comercio mundial, era una señal clarísima de poderío nacional. Y así fue que en la sección más debatida de su clásico texto, Smith brindó una cobertura ideológica para la protección política de los navegantes nativos, de los comerciantes nacionales y también de la flota militar.

Y si bien es cierto que la “excepción” teórica al libre mercado de Smith no es, por lo general, tenida en cuenta como una prioridad política (particularmente luego de que la Gran Bretaña experimentara que el libre mercado la ayudaría a ser dueña de las olas), sin embargo, todavía existen vestigios de la lógica smithiana.

Norteamérica, por ejemplo, que hace ya mucho tiempo que no tiene una flota oceánica comercial competitiva, pero que desde la Primera Guerra Mundial intenta mantener cuando menos una capacidad marítima mínima con subsidio gubernamental. En su última versión, el Programa de Seguridad Marítima subsidia unas 60 naves de bandera norteamericana –con oficiales y tripulación norteamericanos- para el comercio marítimo, con la reserva de que, ante una emergencia, deberán comunicarse con la Secretaría de Defensa.

Y así lo hizo el Maersk Alabama, originariamente comisionado –como el Alva Maersk— por el gigante naviero danés A.P. Moller-Maersk Group, que pasó a integrar la flota MSP (Programa de Flota de Seguridad Marítima) en octubre de 2004, y que, por un contrato con el gobierno de los EEUU, comenzó a repartir ayuda alimentaria en las costas africanas en abril de 2009, con apoyo de la marina norteamericana.

Pero el Maersk Alabama es una rara excepción. Actualmente, la gran mayoría de los navíos mundiales son el prototipo de la “globalización”, el imperio del mercado privado competitivo por sobre cualquier otra consideración política o nacional.

De acuerdo con la pauta de desregulación creciente a partir de la Segunda Guerra Mundial, los propietarios de flotas (por lo general, procedentes de las naciones occidentales más ricas y de Japón) evaden hace tiempo las leyes laborales y fiscales en sus países de origen, y registran sus embarcaciones con “banderas de conveniencia” o de Países minúsculos como Panamá, Liberia, las Islas Marshall o Antigua y Barbuda.

Lo crucial es que, mediante la evasión de las leyes nacionales, los armadores se aprovechan de un mercado de trabajo mundial saturado de trabajadores que, desempleados y desesperados, ansían trabajo a cualquier precio y cualesquiera sean las condiciones. Por eso el mayor suministrador de marinos mercantes hoy en día –y de rehenes para los piratas— son las Filipinas, seguidas de Rusia, Ucrania, China y la India.

La misma Somalia ofrece, entre otras muchas cosas características de este Estado fracasado, una fuerza de trabajo marítima ávida y una pequeña infraestructura para entrenar y dar los oportunos certificados a sus ciudadanos para calificarles “legítimamente” como tripulación.

Si bien la “anarquía” en Somalia ocupa portadas de los medios de comunicación, lo que éstos parecen ignorar, y por mucho, es todo lo relacionado con el gigantesco fenómeno y con la cultura de un transporte marítimo comercial mundial rapaz. Y no sólo los marineros del Tercer Mundo que navegan bajo banderas de conveniencia ven negados sistemáticamente sus derechos laborales y otros medios de evitar travesías interminables y nóminas engañosas; los propios armadores respetuosos de la ley tienen que vérselas con operadores intrigantes y truhanescos.

Ello es que el Alva Maersk –el buque conocido ahora como el Maersk Alabama— fue víctima de este otro tipo de bandidos, incluso antes de encontrarse con los somalíes. De acuerdo con los papeles archivados por el Grupo Moller Maersk, la compañía resultó estafada en millones de dólares en el año 2004 por un grupo de ciudadanos indios con base en Kuwait,  alegando que se habían cambiado embarques  de mayor valor por otros bienes de menor valor, y como consecuencia, demandaban a Maersk por extraviar bienes que nunca fueron embarcados.

Como parte de este gran esquema, los conspiradores fueron capaces de detener al Alva Maersk durante varios meses en Kuwait como garantía, hasta que se liberara el pago de cerca de 2 millones de dólares, la misma suma que cinco años después se exigió para la liberación del capitán R. Phillips.

En alguna medida, las noticias sobre el exitoso rescate “mano a mano” en alta mar diríanse una perfecta distracción para lectores cansados de las deprimentes letanías sobre juergas bancarias, colapsos de negocios y déficits presupuestarios que han dominado los noticiarios en las últimas semanas.

En realidad, van de la mano el destino del Maersk Alabama y de General Motors, por un lado, y el de los trabajadores marítimos y pesqueros somalíes, por el otro. Todo guarda relación con el funcionamiento del orden económico mundial, que hace un balance entre las oportunidades en el mercado y las reglas y los estándares que protegen la vida y el bienestar de los mismos actores.

Además, en vez de fiarlo todo al buque policía que se hace a la mar para imponer la ley y despejar las aguas de delincuentes, mucho mejor sería la organización de un sistema global y multilateral de justicia, tanto en mar abierto como en tierra firme.

Leon Fink es un prestigioso profesor de historia en la Universidad de Illinois, Chicago, y está escribiendo un libro sobre la regulación global del trabajo marítimo.Articulo publicado en la revista Sin Permiso.

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La crisis económica, la izquierda y la dinamica geopolitica

La izquierda keynesiana interpreta de forma más o menos convergente  la nueva crisis económica mundial que comenzó en el mercado inmobiliario norteamericano y se desparramó por las venas abiertas de la globalización financiera. Siguiendo el argumento clásico de Hyman Minsky (1) sobre la tendencia endógena de las economías monetarias a la “inestabilidad financiera”, las burbujas especulativas y los períodos de desorganización y caos provocados por la expansión desregulada del crédito y del endeudamiento, momento en el que se hace inevitable la intervención pública y el rediseño de las instituciones financieras (2), sin que esto amenace la sobrevivencia del propio capitalismo. Por eso, a pesar de sus divergencias con respecto a valores, procedimientos y velocidades, todos los keynesianos piensan en la eficacia, y proponen, en este momento, una intervención masiva del Estado, para salvar el sistema financiero y reactivar el crédito, la producción y la demanda efectiva de las principales economías capitalistas del mundo (3).  En el caso de la izquierda marxista, entretanto, no existe una interpretación de la crisis que goce de consenso, ni existe acuerdo sobre los caminos del futuro. Algunos siguen una línea próxima a la de la escuela keynesiana y privilegian la financiarización capitalista como causa de la crisis actual, en tanto otros siguen la línea clásica de la teoría de la “sobreproducción”, del “subconsumo” (4), y de “la tendencia a la caída de la tasa de beneficio” (5).  Y todavía existe una izquierda postmoderna que interpreta la crisis actual como resultado combinado de todo esto, y además, de una serie de determinaciones ecológicas, demográficas, alimentarias y energéticas.(6) Desde el punto de vista propositivo, algunos marxistas piensan en la eficacia de una solución “keynesiana radicalizada”, otros encuentran que llegó la hora del socialismo (7), y muchos consideran que se acabaron el capitalismo y la modernidad, y sólo cabe luchar por una nueva forma de globalización solidaria, en donde las relaciones sociales sean desmercantilizadas y el producto social sea devuelto a sus productores directos (8).  En una línea diferente se ubican los autores neomarxistas  que asocian las crisis económicas capitalistas a lo que ellos llaman ciclos y crisis hegemónicos mundiales, que incluyen – además de la economía – las relaciones globales de poder.(9) Estas teorías leen la historia del sistema mundial como una sucesión de ciclos hegemónicos, una especie de ciclos biológicos de los Estados y de las economías nacionales, que nacen,  crecen, dominan el mundo y después decaen y son sustituidos por un nuevo Estado y una nueva economía  nacional que recorrerá el mismo ciclo anterior hasta llegar a su  propia hora de decadencia. En este momento, la mayoría de esos autores consideran que la crisis económica actual es una parte decisiva de la “crisis de hegemonía” de los Estados Unidos, que deberán ser sustituidos por un nuevo centro de poder y acumulación mundial de capital, que probablemente está situado en China. Por nuestra parte, creemos que la mejor manera comprender el “sistema inter-estatal capitalista” que se formó a partir de la expansión europea del siglo XVI no es a través de una metáfora biológica, sino cosmológica, mirando al sistema como si de un “universo en expansión” continua se tratara. Con un núcleo central, formado por los Estados y las economías nacionales que luchan por el poder global, que son inseparables, complementarias y competitivas, y que están en permanente preparación para la guerra, una guerra  futura y eventual, que tal vez nunca ocurra, y que no es necesario que tenga que ocurrir. (10) Por eso los Estados y las economías que componen el sistema interestatal capitalista están siempre creando, al mismo tiempo, orden y desorden, expansión y crisis, paz y guerra. Y las potencias que una vez ocupan una posición de liderazgo, no desaparecen, ni son derrotadas por su “sucesor”. Permanecen y tienden a fusionarse con las fuerzas ascendentes, creando bloques político-económicos cada vez más poderosos, como ocurrió, por ejemplo, en el caso de la “sucesión” de Holanda por Gran Bretaña, y de ésta, por los Estados Unidos, sucesión, esta última, que trajo consigo en la práctica un ensanchamiento de las fronteras del poder anglosajón. No existe todavía ninguna teoría que dé cuenta de las relaciones entre las crisis económicas y las transformaciones geopolíticas del sistema mundial. Pero lo que ya está claro hace mucho tiempo es que dentro del sistema interestatal capitalista, las crisis económicas y las guerras no son, necesariamente, un anuncio del “fin” o del “colapso” de los Estados y de las economías involucradas. Al contrario, las más de las veces, forman parte de un mecanismo esencial de la acumulación del poder y de la riqueza de los Estados más fuertes envueltos en el origen y en la dinámica de estas grandes turbulencias. Ahora bien, desde nuestro punto de vista, las crisis y guerras que están en curso, en este inicio del siglo XXI, todavía forman parte de una transformación estructural, de largo plazo, que comenzó en la década de 1970 y provocó una “explosión expansiva” y un gran aumento de la “presión competitiva” interna, dentro del sistema mundial. Esta transformación estructural en curso comenzó en la década de los 70, exactamente en el momento en que comenzó a hablarse de “crisis de la hegemonía norteamericana”, y del inicio de la “crisis terminal” del poder norteamericano.  Y en realidad, fue la respuesta que los Estados Unidos dieron a su propia crisis lo que terminó provocando esta transformación de largo plazo de la economía y de la política mundial que está en pleno desarrollo. Basta decir que fueron esos cambios liderados por Estados Unidos los que trajeron de vuelta al sistema mundial, después de 1991, a dos viejas potencias del siglo XIX, Alemania y Rusia, además de la inclusión en el sistema de la China y la India, y de casi todos los principales competidores de Estados Unidos en este inicio de siglo. En este sentido, además, la “crisis de liderazgo” de los Estados Unidos, después de 2003, sirvió solamente para dar una mayor visibilidad a este proceso que se aceleró después del fin de la Guerra Fría, ahora con nuevas y viejas potencias regionales actuando con cada vez mayor desparpajo en la defensa de sus intereses nacionales y en la reivindicación de sus “zonas de influencia”. Desde el punto de vista del sistema interestatal capitalista, esta dinámica contradictoria significa que los EE.UU. todavía  están liderando las transformaciones estructurales del propio sistema. La política expansiva de los EE.UU. desde 1970 activó y profundizó las contradicciones del sistema, derrumbó instituciones y reglas, hizo guerras, y acabó fortaleciendo a los Estados y a las economías que hoy les disputan la supremacía regional en los distintos rincones del planeta. Lo que pasa es que, simultáneamente, esas mismas concurrencias y guerras cumplieron y siguen cumpliendo un papel decisivo en la reproducción y en la acumulación del poder y del capital norteamericano, que también necesita mantenerse en estado de tensión permanente para reproducir su posición en la cima de la jerarquía mundial. Lo fundamental, al final de cada una de estas grandes tormentas, es saber quién quedó con el control de la moneda internacional, de los mercados financieros y de la innovación tecnológico-militar de punta. En este momento, no hay perspectiva de superación del poder militar de los EE.UU. en lo tocante a sus dimensiones actuales, a su velocidad de expansión y a su capacidad de innovación, pese a su fracaso en Oriente Medio. Y tampoco existe en el horizonte posibilidad ninguna de substituir a los Estados Unidos como “mercado financiero del mundo”, debido a la profundidad y extensión de sus propios mercados y de su capital financiero, determinados por la centralidad internacional de la moneda norteamericana. Basta mirar la reacción de los gobiernos y de los inversores del mundo, que se están defendiendo de la crisis del dólar huyendo hacia el mismo dólar y hacia los títulos del Tesoro norteamericano, a pesar de su bajísima rentabilidad y a pesar de que el epicentro de la crisis esté en los EE.UU. Y lo que más llama la atención es que son exactamente los gobiernos y los Estados que estarían amenazando la supremacía norteamericana los primeros que se refugiaron en la moneda y en los títulos del su Tesoro. Para explicar este comportamiento aparentemente paradójico, es preciso dejar de lado las teorías económicas convencionales, no menos que las teorías de las crisis y “sucesiones hegemónicas”, y mirar hacia la especificidad de este nuevo sistema monetario internacional que nació a la sombra de la expansión del poder norteamericano, después de la crisis de la década de los setenta. Desde entonces, los EE.UU. se transformaron en el “mercado financiero del mundo”, y su Banco Central (FED) pasó a emitir una moneda nacional de circulación internacional, sin base metálica, administrada a través de las tasas de interés de la propia FED y de los títulos emitidos por el Tesoro norteamericano, que actúan en todo el mundo como base del sistema “dólar flexible”.  Por eso “la práctica totalidad de los pasivos externos norteamericanos es denominada en dólares y prácticamente todas las importaciones de bienes y servicios de los EE.UU. son pagadas exclusivamente en dólares. Una situación única, que genera enorme asimetría entre el ajuste externo de los EE.UU. y los demás países […] Por ello, también, la remuneración en dólares de los pasivos externos financieros norteamericanos, todos denominados en dólares, sigue de cerca la trayectoria de los tipos de interés determinados por la propia política monetaria norteamericana, configurando un caso sin ejemplo, por el que un país deudor determina la tasa de interés de su propia “deuda externa” (11). Una magia poderosa y una circularidad imbatible, porque se sustenta de manera exclusiva en el poder político y económico norteamericano. Ahora mismo, por ejemplo, para hacer frente a la crisis, el Tesoro norteamericano emitirá nuevos títulos que serán comprados por los gobiernos y los inversores de todo el mundo, según justifica el influyente economista chino, Yuan Gangming, al garantizar que “es bueno para China invertir mucho en los Estados Unidos; porque no hay muchas otras opciones para sus reservas internacionales de casi 2 billones de dólares, y las economías de China y los EE.UU. son interdependientes” (12). Por eso, desde mi punto de vista, y a pesar de la virulencia de esta crisis financiera y de los efectos en cadena de la misma sobre la economía mundial, tampoco habrá una “sucesión china” en el liderazgo político y militar del sistema mundial. Más bien lo contrario es lo cierto: desde un punto de vista estrictamente económico, lo más probable es que ocurra una profundización de la fusión financiera, en curso desde la década de los 90, entre China y los Estados Unidos, y esa integración resultará decisiva para la superación futura de la crisis económica. La crisis actual comenzó con forma de tifón, pero se prolongará en forma de “epidemia darwinista”, capaz de ir liquidando a los más débiles, uno tras otro, a escala nacional e internacional, y profundizará la rivalidad imperialista que comenzó en los años 90. En la hora del regreso del sol, pocos estarán en la playa, pero con seguridad los EE.UU. todavía estarán al frente de ese grupo selecto. Y casi todos los países que estaban ascendiendo en las dos últimas décadas y desafiando el orden internacional establecido serán “reubicados en su lugar”. En ese período habrá resistencias, y habrá conflictos sociales agudos; y si la crisis se prolonga, podrán multiplicarse las rebeliones sociales y las guerras civiles en las zonas de fractura del sistema mundial. Y no es improbable que alguna de esas rebeliones vuelva a plantearse objetivos socialistas. Pero desde nuestro punto de vista, no habrá un cambio en el “modo de producción”, a escala mundial. Ni se asistiremos tampoco a una “superación hegeliana” del sistema interestatal capitalista. NOTAS: (1)  Minsky, P.H.(1975); The Modeling of Financial Instability: An introduction; 1974, Modelling and Simulation. John Maynard Keynes, (1975, e): “The Financial Instability Hypothesis: A restatement”, 1978, Thames Papers on Political Economy. (2) Wade, R. (2008) , “A new global financial architeture”, in New Left, nº 53. (3)  Ferrari, F. e Paula, L.F. (2008), Dossiê da Crise, Associação Keynesiana Brasileira, UFRGS.  (4)  Oliveira, F. (2009), “Vargas redefiniu o país na crise de 30”, in www. cartamaior.com.br, 6/01/2009. (5)  Brenner, R. (2008): “Una crisis devastadora en ciernes”, en SinPermiso.  (6)  Tavares, M.C. (2008), “Entupiu o sistema circulatório do sistema do capitalismo”, in www.cartamaior.com.br13/11/2008 e Belluzzo,L.G. (2008) “Cortar gasto publico?”, www.cartamaior.com.br. 13/11/2008.  (7) Amin, S. (2008). “There is no alternative to socialism”, in Indian’s National Magazine, vol 25, Nº 26, de 20/12/2008, y Meszaros, I.(2009) “Una crisis estructural del sistema. Entrevista”, en SinPermiso. (8) Wallerstein, I. (2008) “Depressão, uma visão de longa duração”, in www.cartamaior.com.br, 13/11/2008.  (9) Arrighi, G. (2008) “A hegemonia em cheque”, in www.cartamaior.com.br, 19/06/2008.  10) Este argumento está desarrollado en J.L.Fiori : O Poder Global e a Nova Geopolítica das Nações , Editora Boitempo, São Paulo, 2007, y en el artículo “O sistema inter-estatal capitalista, no início do Século XXI”, en J.L.Fiori, C.Medeiros e F.Serrano, O Mito do Colapso do Poder Americano, Editora Record, Rio de Janeiro 2008. (11) Serrano, F. (2008) “A economia Americana, o padrão “dólar-flexível” e a expansão mundial nos anos 2000″, en J.L Fiori, F. Serrano e C. Medeiros, O Mito do Colapso do Poder Americano, Editora Record, Rio de Janeiro, 2008. (12) Folha de Sao Paulo, 24-11-2008.

 

 

 

 

 José Luis Fiori, profesor de economía y ciencia política en la Universidad pública de Río de Janeiro, es miembro del Consejo Editorial de SINPERMISO.

 

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PROUDHON Y LA “DEMOCRACIA”

                                                                                              

Hay aniversarios que no tienen quien les escriba. Darwin, el sabio que facilitó la base teórica para romper amarras con el creacionismo, está siendo justamente celebrado en su doscientos cumpleaños. También Lincoln, el presidente norteamericano que desde la política acabó con la segregación racial, tiene su merecida cuota de reconocimiento. Pero apenas ha tenido eco el bicentenario de otro coloso de la emancipación, Pierre Josep Proudhon (1809-1865), el tipógrafo francés que acuñara el término anarquía como sinónimo de no-autoridad para identificar una escuela de pensamiento que pretendía pasar por la izquierda al liberalismo y al socialismo mediante la acción directa y el autogobierno de la sociedad civil. A los liberales, por su solipsismo de mercado, y a los socialistas, por su enrocamiento estatista. Y sin embargo, a pesar de ese desdén, la historia le reivindica. El suicidio del socialismo de Estado, tras su holocausto económico y vital; el no menos trágico derrumbe del neoliberalismo de mercado; y la búsqueda de una salida de urgencia refundando un poscapitalismo subvencionado deberían suscitar una renovada atención intelectual sobre el hombre que desbrozó caminos para que la sociedad industrial cambiara de base sin sacrificar la libertad ni renunciar a la conquista de la felicidad. Una utopía está para cuantos, desde Thomas Hobbes a Carl Schmitt, creyeron imposible un imaginario colectivo sin representación política exclusiva, que empezó a dejar de ser ucrónica cuando, primero en el mayo del 68, y ahora en la Grecia del siglo XXI, los movimientos populares irrumpieron enarbolando proclamas demoacráticas.

Autodidacta, hombre de acción, obrero orgulloso, político desengañado, agitador de muchedumbres, periodista, escritor, revolucionario romántico y misógino confeso, todo eso fue Proudhon. Pero, igual que Carlos Marx decía respecto a sus seguidores, el padre del anarquismo nunca fue anarquista, sino simplemente proudhoniano. En esta lábil distinción se esconde en buena medida la aún insuficientemente reconocida actualidad de su pensamiento. Porque Proudhon, precursor de la dialéctica y del socialismo científico, no edificó su proyecto transformador desde la “nada teórica”. Inmerso en la realidad de su tiempo, soportando por experiencia propia las contingencias de la clase trabajadora, jamás dejó que sus convicciones, incluso las más arraigadas sobre la negatividad del autoritarismo y el decisionismo, le llevaran a erigirse en un doctrinario ni en un líder. Proudhon era “revolucionario, pero no atropellador”.
Universalmente reconocido en la frase “la propiedad es un robo”, que tantas lecturas merecería hoy ante vorágine depredadora de banca y gobiernos, Proudhon sigue siendo un gran desconocido. Aunque, por su trayectoria personal y por su obra, se trata de uno de los más importantes renovadores de la democracia que ha existido y quizás el primero que supo ver que la emancipación política y la lucha contra la explotación económica eran inseparables. El propio Marx, amistoso rival primero y luego su principal increpador, le dedicó 60 elogiosas páginas en su Sagrada Familia y saludó la edición de Qué es la propiedad afirmando que “la obra de Proudhon tiene para la economía social moderna la misma importancia que la obra de Sieyés Qué es el tercer estado tiene para la política moderna”, y que “su libro es el manifiesto científico del proletariado francés”.

El desprestigio de la política profesional y el déficit de legitimidad que su sistemática corrupción acarrea fue anticipado en su día por el autor del Sistema de las contradicciones económicas o Filosofía de la miseria, quien entendía que la única respuesta sostenible ante la barbarie capitalista radicaba en la democracia económica, una iniciativa transformadora que sólo podía promover un proletariado “fuera de toda legalidad, actuando por sí mismo, sin intermediarios”. Lejos del pretendido ingenuismo con el que se le ha querido fosilizar, en Proudhon hay un pensador honesto, vigoroso y comprometido que vio en la humanidad de los productores, el federalismo y el mutualismo los factores para el auténtico progreso social. Un librepensador radical que diferenció entre la injusta y usurpadora propiedad de los medios de producción y la necesidad de la posesión como atributo de la dignidad individual; que criticó la mitificación de las huelgas en situación de desigualdad de fuerzas respecto al capital porque podían debilitar al proletariado al aumentar su miseria, y que, consecuente con su activismo, creó un banco del pueblo para facilitar el crédito gratuito. Todo para desarrollar el proyecto de su vida, “la idea de la nueva democracia”, como dejó dicho en el prólogo de La capacidad política de la clase obrera, libro escrito un año antes de su muerte y editado póstumamente.

Por ello no se entiende su solapamiento a nivel académico e histórico y la obstinación por desmerecerlo. La pretendida caducidad del legado de Proudhon queda desmentida por la frecuencia de las expresiones de acción directa en calles y pueblos, hoy Lebrija, ayer Atenas. Porque el mapa no es el territorio. La insistencia en calificar de desregulación a la causa del crac en ciernes, juzgando anomía lo que en realidad ha sido una acción Estatal unilateral en toda regla, y la contumacia en explorar alternativas en una vuelta al Estado-patrón (regulación), podrían estar en la raíz de ese prejuicio hacia Proudhon y lo que significa. Se olvida que la crisis sistémica actual no es una perturbación económica más, sino una crisis civilizatoria, y que cualquier remedio que no implique salirse del sistema puede resultar baldío. Proudhon lo previó. Por eso la centralidad de la ética anarquista como compromiso de responsabilidad y su llamamiento a la acción directa solidaria para organizar la convivencia de abajo arriba en base al trabajo productivo. Esa es la vigencia de Proudhon y su demoacracia. Porque cuando todos gobiernan (democracia) nadie manda (anarquía).

Rafael Cid Estarellas es Jefe de la unidad de comunicación de ANECA

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PROBLEMAS DEL SECTOR FINANCIERO Y 4 PROPUESTAS PARA POLITICOS


  NUESTRO AMIGO ECONOMISTA ALEJANDRO BROCATO CARDOSO NOS REMITE PARA SU PUBLICACIÓN EL TRABAJO ADJUNTO.


A 28 de enero del año 2009, los problemas del sector financiero se mantienen vigentes y amenazan, crecientemente al sector real, productivo, de la economía. La factura fiscal que los ciudadanos deberán pagar para sostener a este sector se acrecienta día a día y por hoy parece que no hay una fácil salida del embrollo. Probablemente esta dificultad esta provocado porque los mismos que nos han metido en el problema son parte de las distintas fuerzas que  lo quieren solucionar. El lenguaje a veces juega a favor de la claridad y de la explicación y otras veces juega en contra. En este sentido, en este escrito hemos dejado de lado la idea de sistema. Hoy todavía la mayoría de técnicos y políticos que hablan de la situación económica y financiera lo hacen en términos de sistema, especialmente sistema financiero. Una carácteristica fundamental de los sistemas es la retroalimentación, lo cual le permite una continuidad en el tiempo, siempre y cuando las condiciones externas no lleven a un cambio en el propio sistema. Lo que ha acaecido en el último año parece más un problema interno, endógeno al mundo del “dinero”, y que lo ha llevado a cierta implosión.En este sentido, habría que estudiar si las explicaciones pretéritas dadas sobre el sistema financiero también incluían las posibilidades de esta “destrucción”.  O si se quería dar, bajo la idea de sistema, una idea de un falso control, que siguiendo al doctor Pangloss diese tranquilidad antes de la tormenta. Parecería que los problemas son y han sido, en todo caso, del propio sistema. Por esta razón, para escapar de esta posible incongruencia se ha elegido hablar de sector financiero: todos aquellos que tienen por cometido principal trabajar, comerciar con dinero (desde la definición de M1, monedas y billetes en manos del público más cuentas corrientes bancarias a M5, constituido por M1 más los plazos fijos más los créditos derivados) o por finalidad principal su control.
Hemos de hacer el recordatorio, antes de empezar a ver los problemas y las propuestas, que tipos de interés bajos suponen que hay un mayor número de proyectos de inversión susceptibles de ser seleccionados por los inversores que cuando el tipo de interés es alto. Un problema de mala asignación de precios.El primer problema es de carácter político, de  relación entre el sector financiero  y la sociedad. Es el problema que consiste en que cuando una persona concurre a un Banco o Caja de Ahorro con más dinero que otra, recibe un pago mayor . Esto es normal, en el sentido estadístico del término, es lo que más ocurre, Pero, ¿esto es correcto?El fundamento de una sociedad democrática, en relación a la retribución de los factores que intervienen en la producción es de carácter de libre elección y meritocrático (tanto cobras por lo que aportas). Ahora bien, nos encontramos  que hay un bien, el dinero, en que tener más del mismo supone que el precio del mismo sube. Y para las personas, el orden de tenencia del mismo define una inmovilidad en el orden entre los poseedores del mismo (el sujeto X tiene más que Z y dado el incremento el precio de su dinero, la diferencia ¡se agranda!). Pues bien, esta inmovilidad es más de sociedades estamentales o medievales que democráticas y capitalistas.Veamos un ejemplo numérico de este fenómeno. El dinero para inversión (resultado del ahorro y con una inmovilización mínima de un año) suponemos que proviene de dos sectores, pobres y ricos. El criterio para saber si ese dinero es tratado como pobre o rico es que en el caso de los ricos, estos cobran siempre un 2% más que los pobres (porque aportan más por unidad familiar de ahorro).  

Hemos hecho el ejemplo para tasas de interés del 2% y 6%. Suponemos que se hacen los depósitos para 10 o para 28 años (los efectos de la inflación serán los mismos para cada depósito y dado que los rendimientos del capital en España pagan lo mismo , el 18%, no debemos corregir los números finales  . Suponemos que en el año de salida, ambas partes disponen de una misma cantidad, 50. Veamos los resultados: 

Tipo de interés
Cantidad a recibir 10 años
Cantidad a recibir 28 años
Diferencia % a 10 y 28 años
Dinero para invertir de los pobres
50
2%
60,95
87,05 

Dinero para invertir de los ricos
50
4%
74,01
149,94
26,12
Dinero para invertir de los pobres
50
6%
89,54
255,58 

Dinero para invertir de los ricos
50
8%
107,95
431,36
36,81 

La sociedad se ha vuelto más desigual. El sector rico ha mejorado su distribución en un 26% más sobre el sector pobre a 10 años y un 37% más a 28 años como efecto del comportamiento del sector financiero. Este es el resultado de la diferencia de trato, ese 2% más de interés, que reciben los que presentan una concentración (pocas manos) en los recursos para inversión. 

Un lector podría, ante lo dicho hasta ahora argumentar: “esto es trivial, el que tiene dinero es como un monopolista, impone el precio que quiere frente a un bien escaso que controla”. Hemos de ver que la cantidad de dinero es definida por el Banco Central (en todo caso este es el monopolista, y de hecho define el precio de salida), pero hay un elemento anterior e importante todavía:¿es verdad que el dinero en los últimos años ha sido un bien escaso? No, de ningún modo, los últimos años con el tipo de interés bajo  han sido los años de abundancia del dinero. Jamas ha habido tanto dinero en el mundo como en los últimos años, y esto también incluye el presente. 

Ahora veamos este mismo problema desde un punto de vista de una organización de servicios: un banco (a ejemplo práctico, piense en un restaurante). Esta organización toma recursos de la sociedad que transforma y vende finalmente como producto o servicio.  En un restaurante, quienes proveen los distintos bienes a transformar son los proveedores (por ejemplo del pan). Si se acuerda un contrato de suministro con un proveedor dominante, ¿el precio por unidad será mayor o menor que si se hace con varios proveedores? Las compras al por mayor suponen una reducción en el precio unitario del bien que se adquiere. Establezcamos lo siguiente como postulado fundamental: 

Quienes llevan dinero al banco son los proveedores, no los clientes (esto es contrario a toda la publicidad e idea general al respecto). De los proveedores lo que se busca es que el precio sea mínimo, no un precio máximo, para permitir  que cuando se haga la venta se obtenga un beneficio también máximo. ¿Quienes son los clientes de verdad de los bancos (y de nuestro restaurante)? Los que se llevan nuestros productos o servicios ( y deben pagar por ellos). En el caso de los bancos, los que se llevan  un dinero bajo la forma de un proyecto de inversión que ha sido aprobado . El pago de la disponibilidad del dinero que se recibe tiene dos partes: una devolución de lo recibido (el dinero que tiene el nombre del capital) más otro dinero en concepto de precio de ese uso que es el interés. Este último precio debe ser mayor que el que se pago al proveedor, para que la empresa sea viable. En resumen, y es el segundo postulado: los verdaderos clientes del sector financiero son los que se llevan el dinero, por que de ellos proviene la posibilidad de obtener una ganancia. 

Lo que se esta planteando aquí es al revés de como funciona el sector financiero en la realidad. Si usted va a pedir dinero, con un buen proyecto de inversión lo van a tratar como un pedigüeño. Si usted lleva dinero, lo trataran como un señor, a más dinero más señorío (no abundaré en ejemplos descriptivos que todos hemos visto o sufrido). 

¿Qué hipótesis pueden explicar la diferencia entre el comportamiento real y lo que debería ser la forma de trato consecuencia de querer tener una organización eficiente? Vamos a hacer tres hipótesis:de historia, de valores institucionales y de colusión monopolística. 

La primer hipótesis, es que el sector financiero ha quedado lastrado mentalmente de cuando el dinero era un bien escaso (hoy es abundante, otra cuestión es que un banco determinado haya pedido prestado un dinero que no puede devolver, esto se denomina mala gestión, como en cualquier negocio). Es cierto que en otras épocas la cantidad de dinero ajustaba mejor con la producción y las inflaciones de los países eran más pequeñas. Que cada lector ponga el año que  prefiera  como punto de ruptura que relaja la contención en la cantidad de dinero, pero el año 1971 cuando el presidente Nixon declara que el dólar no es más convertible en oro, después de años de déficits norteamericanos y la primera crisis del petroleo (17 de octubre de 1973) es un entorno razonable para entender que ha empezado la era de la gran emisión de dinero. 

La segunda hipótesis es de valores institucionales. Pensemos en una sucursal bancaria en un pueblo pequeño . Viene a depositar a dos años un empleado que ha recibido una pequeña participación en la herencia de su padre. Por otra parte, en ese mismo momento entra por la puerta el propietario de la principal industria del lugar:¿el gerente de la sucursal a quien va a recibir en su despacho, con una esplendida sonrisa? Pues bien, el gerente tenderá a hacer más lazos, a dar un mejor trato, incluyendo un mayor tipo de interés en el depósito al importante propietario local. Resumamos: hay un interés personal del gerente en este trato (recomendar a alguien en algún momento, un posible trabajo para él mismo, una información económica de utilidad, etc.). Como todos los gerentes en su específico nivel reproducen este comportamiento, no crea disonancias dentro de la organización.

Veamos ahora la hipótesis de colusión monopolística (o el capitalismo de amiguetes, en la feliz categoría de R. Krugman) es que los pagos de mayores tasas de interés a los grandes proveedores son traspasadas en su conjunto a toda la sociedad como tasas de interés mayores a los clientes, por un acuerdo tácito o expreso entre los grandes bancos. Si algún lector tiene dudas de esta colusión, puede tomar como referencia el precio del dinero que define el euribor, ayer 2,318%, y concurrir a algunos bancos para solicitar un pequeño crédito para la compra de un vehículo, por ejemplo. Si todos los bancos venden su producto al mismo precio, ¿donde quedan las aparentes diferencias de estilos de gestión, criterios de inversión, historia, etc.? Todas esas diferencias no son significativas para impedir que el conjunto del sector financiero venda sus productos a precios altos y similares.
Pueden estas hipótesis, una vez contrastadas, ser suficientes, o no, como explicación de la diferencia de procedimiento entre lo que supone un mundo con abundancia de dinero que otro, pretérito, de escasez del mismo.
 
¿Han cumplido los bancos con su función económica? 

Veamos ahora si los bancos, como corazón del sector financiero,  en los últimos años han cumplido con criterios de eficiencia para la gestión de sus negocios.El cliente del banco es quien lleva un proyecto que necesita financiación. Siguiendo nuestra metáfora del restaurante, es como que el comensal hace un pedido con muchas especificaciones, que son escuchadas por el cocinero, el cual a la vez le hace rectificaciones a ese pedido. Se “negocia” el servicio que se va a recibir, y si hay acuerdo, finalmente el comensal recibirá un plato que se puede ajustar mucho o poco al pedido inicial (lo cual puede ser de provecho o no, pero a priori solo queremos describir el proceso). 

Las empresas llevan una solicitud, un proyecto, al banco, el cual tiene que tener capacidad de análisis para entenderlo. En otras palabras, para un proyecto de inversión o empresarial el empleado del banco debe tener, como mínimo, un conocimiento básico de economía. Para un proyecto económico, el empleado debe ser como mínimo un economista. Y para un proyecto novedoso o muy especifico (por ejemplo en la plantación de bosques, o en la industria cerámica la fabricación de un nuevo horno, un nuevo alimento funcional, etc.) se necesitan economistas, ingenieros,etc. con experiencia, tanto en evaluación de proyectos como en sectores específicos. Estos son costos para los bancos, costos necesarios.  

Hoy se critica mucho el modelo norteamericano de bancos comerciales y bancos de inversión (critican los mismos que hace menos de un año pedían nuestro dinero para hacer inversiones en Estados Unidos, la tasa de sinvergüenzas del planeta también es fuertemente creciente). Pero ese modelo tenía una gran racionalidad. Los bancos comerciales captaban el ahorro, de corto o de largo plazo. En este último caso, llevaban los recursos a expertos de inversión que habían estudiado proyectos muy complicados y caros. Por ejemplo, una empresas de electricidad quiere construir una represa hidroeléctrica en un país de África. Toda la evaluación del proyecto lo hace el banco de inversión, posteriormente abre el período de suscripción de aporte de capital para los distintos bancos, que llevan una parte de sus fondos de inversión a ese proyecto (se exponen menos, ya que solo compran una parte). Si no existen los bancos de inversión, esto supone que los bancos comerciales deben tener departamentos bien nutridos de economistas, ingenieros  y abogados para analizar los proyectos (estos son costos de gestión necesarios para estar en el negocio).  Para los bancos, presas de esta avaricia que hoy si se denuncia,¿no seria maravilloso resolver con pocos costos la asignación del dinero a proyectos? 

Veamoslo del siguiente modo: al estar la tasa de interés tan baja a partir del año 2001, la demanda de dinero para inversión se incrementa (recuerden que al bajar la tasa de interés tenemos más proyectos posibles de ser financiados). Las autoridades monetarias, que son las que bajaron previamente la tasa de interés, ahora, en un segundo paso, deben permitir que no haya tensiones en el mercado del crédito y abastecen de dinero, mediante las subastas o re compra de bonos de tesorería, a los bancos privados que piden dinero porque las unidades económicas, al ver el dinero más barato, quieren realizar más proyectos. Este dinero que ingresa en los bancos a su vez es ampliado por los propios multiplicadores de creación de dinero de los bancos (recordemos que un depósito se multiplica por el inverso del coeficiente de caja de los bancos). En épocas de crecimiento económico, los coeficientes tienden a ser reducidos por las autoridades monetarias, con lo cual, mas dinero.  Y más dinero. Pues bien, la vivienda era el objeto ideal, perfecto, para este mundo de una avalancha de dinero que los bancos debían volver a colocar.  Fácil de entender, no se necesitan economistas ni expertos para dar créditos para viviendas. Y una vez creada la espiral ascendente de precios y la presión sobre incauta gente, la demanda de estos créditos de inversión estaba asegurada. Afortundamente la burbuja financiera no se paso plenamente a la burbuja incipiente en las materias primas, especificamente alimentos (una masa de dinero sobre una oferta relativamente fija siempre hace subir el precio, y este es el aviso para los especuladores que ceban la burbuja).Ahora bien, este no era el único camino, ni ha sido el mejor. Hoy, la debacle financiera se esta tragando a la economía real. La opción para los bancos hubiera sido crear grupos de análisis de inversiones que se hubiesen dirigido a nuevos sectores: biotecnológicos, nuevas máquinas herramienta, sector salud, nuevas medicinas (en estados unidos en 2007 solo se aprobaron 17 nuevos medicamentos), nuevas técnicas de producción , etc. La paradoja de esto es que se han desperdiciado 7 años poniendo el dinero donde no se debía poner. Hoy deberíamos tener, en el nivel de ocupación de cada país un 5% más de tecnólogos y empresas en nuevos sectores, en lugar de eso tenemos millones de desempleados. 

En el caso específico de España, el sector financiero cometió otro error. El haber ido a pedir prestado dinero a otros países, principalmente Alemania, para engordar más la inversión en el sector vivienda, tanto en préstamos a promotores y constructores y préstamos al sector familias y especuladores.
¿Qué hacer para salir de la crisis? 

El Gobierno de España, con la oportuna aprobación del Parlamento, ha ido implementando lineas de actuación, las principales orientadas al sector financiero. Ya se han concedido en tiempo récord alrededor de 16.000 millones de euros en la re compra de activos de la Banca. El plan esta contemplado hasta 30.000 millones ampliable hasta 50.000 millones de euros y se ha creado un plan de aval para la banca de hasta 100.000 millones para las emisiones de deuda. 

Para tener una idea de lo que esto significa, el total de dinero que recibirán todos los Ayuntamientos en el contexto del Plan España para obras de inversión no supera los 9.000 millones. 

Lo que hoy esta claro es que la Banca no esta canalizando estos fondos para el crédito de familias y empresas. Y es simple entenderlo: este año se deben devolver de los préstamos tomados en el exterior (algunas informaciones hablan de alrededor de 90.000 millones) y el año 2010 una cifra mucho mayor. La Banca en lugar de prestar domésticamente, intentará juntar  para el pago exterior y también, mientras pasa el tiempo, esperar que los mercados financieros vuelvan a tener excedentes para re financiar sus propios préstamos. 

Una propuesta para las empresas de España. 

Se han dado los recursos a la banca y los resultados esperados no se alcanzan ( se cifra en una reducción del 95% los préstamos del último trimestre del 2008 versus el 2007). Pues bien, si el objetivo es que las pequeñas y medianas empresas del país tengan financiación para su actividad económica, lo propuesta es la siguiente: 

Dotar una línea de crédito finalista para todas las empresas a ser distribuida por las cámaras de Comercio (en el caso de empresas agrícolas se debería buscar instituciones análogas); estos fondos sólo se podrían utilizar, mayormente, en el pago contra otras empresas. 

Veamos algunos datos.Todas las empresas hacen su declaración de impuestos a año fiscal concluido. Todas las pequeñas y medianas empresas (incluidos trabajadores autónomos) están incorporados a las Cámaras de Comercio de su territorio, según el pago del Impuesto de Actividades Económicas.  En España se dispone de una Agencia de Tributos de las más eficientes del mundo. Dicha Agencia dispone de la cifra de ventas de cada empresa. Pues bien, para cada agrupación de empresas que corresponden a cada Cámara de Comercio, se recibirá una  transferencia  agregada con las siguientes características (son a título orientativo):
1. Como se ha apuntado precedentemente, las empresas correspondientes a agricultura, ganadería y pesca, recibirán los fondos por intermedio de otras instituciones asociativas (del 10% de sus cifras de ventas).
2. Las empresas pertenecientes al sector energía, no participarán de este plan, en todo caso se tendrá que estudiar su caso específicamente por parte del Ministerio de Industria.
3. Las empresas de construcción recibirán únicamente un 5% de sus cifras de ventas de 2007.
4. El resto de empresas recibirá un 10% de su cifra de ventas para 2007.
5. Los fondos recibidos por transferencia tienen que hacer mención en cada depósito a la figura legal que le ha dado lugar a su nacimiento. Si es una Ley, por ejemplo, se hará la transferencia indicando expresamente el número y año de la Ley. 

6. Cada uno de los créditos es finalista, en el sentido que es para permitir pagos entre empresas. En este sentido cada empresa que haga pagos, solo mediante transferencias de bancos o cajas sin costos de gestión, volverá a hacer referencia a esta Ley.
7. Estos créditos tienen una carencia de dos años, sin pagos de capital e intereses durante dos años. Inicio de la recepción del crédito, febrero de 2009, inicio de la devolución, febrero de 2011. Interés anual fijo de 5% a devolver en 5 años en pagos mensuales.
8. Este dinero es intangible para bancos, cajas y cualquier acreedor hasta febrero de 2011 (los bancos no pueden apropiarse de los fondos de la empresa Pepito por que su dueño, el Sr. Pepito tiene un descubierto con la tarjeta de crédito. Son personas jurídicas distintas, independientemente de lo firmado en contratos cliente-institución financiera. Este aspecto debe ser expresamente tratado en la Ley de Creación de la línea de crédito). 

9. Sólo se podrá utilizar hasta un 20% de la cantidad del crédito para pagos en conceptos de salario. En este caso, una vez transferido a la cuenta del trabajador, pierde su característica de intangibilidad. La razón de restringir al pago de salarios (el cual podría ser cero) es que muchos empresarios piensan en reducir sus estructuras, no considerando que estos tipos de recesiones no duran más de dos años (y si ustedes quieren, la depresión de los años 30 empezó a ser superada a los 5 años) y siguiendo un criterio a la japonesa, lo que se pierde en despedir más lo que cuesta volver a contratar no compensa el tener soluciones negociadas empresa-trabajadores mientras pasa la crisis. 

10. El listado de las transferencias para cada empresa debe ser presentado en una Asamblea de cada Cámara de Comercio, en un plazo no mayor de una semana desde que se recibe la transferencia. Los órganos rectores de las Cámaras podrán bloquear las transferencias si consideran que hay riesgos de defraudación (por ejemplo la empresa no funciona más, o esta en proceso de liquidación). Las Cámaras y sus autoridades no serán responsables ni legal ni económicamente por las asignaciones transferidas de acuerdo al texto legal de creación de las mimas.

11. Las Cámaras recibirán un 1% más de fondos para considerar la situación de las empresa constituidas durante 2008. Dispondrán de un mes para hacer el respectivo listado de transferencias. 

Este programa se financiará mediante emisión de Deuda Pública. Se propone reducir las ayudas a la Banca, incluidos los avales, para que esta liquidez llegue inmediatamente a las empresas.

Sobre las ayudas mediante re compra de activos  a la Banca si corresponde hacer dos observaciones. Por un lado puede haber un problema de enriquecimiento no contemplado en el ánimo con que instrumento la medida. En España, al contrario que en el resto de países, especialmente la experiencia sueca de rescate de los bancos, se están comprando activos de buena calidad. A pesar de esto, todos los activos están cayendo de valor. Con lo cual, podría ser que una cédula hipotecaría constituida en el año 2008 sobre un bien específico, por ejemplo medio millón de euros, una vez comprada por el Estado, en manos del inversor privado permitiese volver a comprar un activo similar ,por ejemplo el piso de al lado, por un precio menor, reducción en el precio que no sería compensada en el momento de la re compra del activo a pesar del tipo de interés cargado por la operación. A esto se le añade que a la máxima financiera que un euro de hoy vale más que un euro de mañana (porque puedo ponerla a interés un día) tiene su excepción, extraordinaria afortunadamente, en los momentos de deflación de precios como el que estamos viviendo. Un euro hoy vale menos que un euro a fin de año (se podrán comprar más bienes). 

El segundo aspecto a señalar en relación a la compra de activos por parte del Estado es que los balances de las instituciones bancarias quedan de peor calidad. El Banco A tiene activos de buena y mala calidad. El Estado le compra en subastas los activos de buena calidad a cambio de dinero. El valor total del activo del Banco A no ha cambiado. Ahora tiene activos de mala calidad, dinero liquido y supongamos que en el Pasivo, aparte del capital tiene un crédito solicitado a bancos alemanes. Llegado el día del vencimiento del crédito todo el liquido, a mera simplicidad explicativa, es utilizada en la cancelación del crédito. Ahora queda una estructura de Balance de activos de mala calidad versus el capital del Banco. Es cierto que tiene una re compra a hacer de los activos de buena calidad, pero va a necesitar financiación para esto. Un balance como el descripto no es el mejor para obtener fondos a futuro. Este es un aspecto que se debería contemplar y tal vez adoptar, si se quiere seguir con la compra de activos, el comportamiento general o de compra de los malos activos o de inyectar fondos mediante compras de ampliaciones de capital, por parte del Estado como en Reino Unido, por el lado del pasivo.

El problema de la excesiva volatilidad en el mercado de acciones. 

El mercado de acciones es el instrumento para la captación de capital de las empresas. Es también el instrumento para la inversión de los particulares. Ambas cuestiones están en el mediano y largo plazo. Infinidad de intermediarios financieros intervienen en la compra de acciones en operaciones  de muy corto plazo, creando desplazamientos en los valores de las acciones que no se corresponden con variaciones en las situaciones de las empresas, sino en la denominada teoría de análisis técnico de los valores.

Hace bastante tiempo que se ha demostrado que ese supuesto valor de estas técnicas aplicadas por las gestoras de fondos se ha probado como poco consistente( al respecto el excelente libro de Burton Maikel, Un paseo aleatorio por Wall Street, sigue siendo una preciosa guía): las que en algún año aciertan, en otros fallan estrepitosamente.

En estos momentos de crisis hay países que han prohibido operaciones, por ejemplo jugar a la baja en el precio de las acciones. Realmente si el juego, en un sentido moral cuando es un vicio es condenable, no se termina de entender que solo se prohíba algún tipo de juego. 

La cuestión cierta es que una institución de capital para el largo plazo esta siendo utilizada de una forma similar a las apuestas de un casino, día tras día (por eso le dicen inversión intra día, las acciones se compran por horas). Este es el momento de hacer pagar, que no prohibir, por estas perturbaciones. A titulo de ejemplo podríamos proponer que quien compra acciones por menos de un año pague una tasa, en el momento de la venta, del 10% del valor de dicha operación. Quien tenga las acciones hasta dos años, que pague un 5% de tasa y a partir de un segundo año, sin pago alguno. 

Algunas medidas se deben tomar para que de aquí a pocos años no estemos soportando de nuevo que por falta de control o de regulación, los mercados se vuelvan a desplomar como consecuencia de aquellos que tergiversan lo que es el la función primigenia de la bolsa:financiación para las empresas antes que especulación.

Propuestas para los políticos. 

 Esta situación que estamos viviendo supone un cambio importante en lo que era el mundo según lo conocíamos. No volveremos a una situación similar, cuanto antes tengamos una mente abierta para pensar lo inimaginable, mejor. Esta tarea es para el conjunto de políticos, no es un tema del Gobierno o de los distintos partidos de la oposición. Y esto se conoce como la vieja idea de política de Estado, con mayúscula. Veamos las propuestas. 

1. Los bancos resolverán sus problemas, no permitamos que arrasen al sector productivo de la sociedad. 

Se han hecho cambios y hoy están garantizados los depósitos de los españoles hasta un nivel que cubre al 90% de los depositantes:  100.000 euros por depositante (el resto deberá diversificar si no quiere correr riesgos). Muchos bancos y cajas de ahorro son claramente viables. Las que no, tendrán dos vías principales de solución: absorbidos por otras instituciones; re negociación de sus créditos impagos por participaciones accionarias en sus capitales. Nuestra anomalía hoy día es que ningún banco haya solicitado ayudas públicas para entrar en su capital o  quebrado, como en la mayoría de países de nuestro entorno.

2. Es el momento de impulsar la tasa Tobin a las transferencias financieras internacionales.

 

España puede liderar propuestas modernizadoras y que aseguren eficientemente el ahorro doméstico. Esa pequeña tasa del 0,1% de todas las transferencias financieras internacionales permitirá constituir un fondo suficiente para acometer una de las grandes vergüenzas de nuestros tiempos: el hambre. Pero no se trata de dar de comer, se trata de incorporar a millones de personas que de la situación de hambrientos pasen a la categoría de pobres. Se deben crear millones de puestos de trabajo de agricultores sustentables con los alimentos propios de sus hábitats, redes de transporte, lugares de distribución y venta, controles sanitarios, etc..Estas incorporaciones harán que la cantidad de dinero no sea tan excesiva. ¿Hay mucho dinero o poco? Uno de los factores principales es el nivel del Producto Interior Bruto, en su nivel doméstico o mundial.
En este impulso España debe proponer ser sede de esta nueva institución financiera internacional.

 

3. Las tasas de interés, en el medio plazo deben ser más altas.

 

Las tasas de interés, excesivamente bajas, han alimentado esta crisis. Por un lado desalientan el ahorro, por el otro, cualquier proyecto, por disparatado que sea, financieramente parece viable. La tasa de interés debe retribuir adecuadamente el ahorro. Esto no tiene que ver conque la diferencia en tre las tasas de interés de referencia, el euribor por ejemplo, y las tasas activas de interés de los prestamos sean de escandalo, en este caso debería estudiarse alguna relación cuantitativa (no más de tantos puntos, por ejemplo).
 
4.El sistema político debe defender al sector público.

 

Hoy día parece, principalmente en los medios de comunicación, que el neo liberalismo ha muerto y que Keynes esta más vivo que nunca. Esta crisis esta haciendo dos cosas a la vez, a una velocidad espeluznante: por un lado demanda recursos financieros para cubrir al sector financiero y algo de la economía real, por la otra liquida empleo y empresas. Estas personas que pierden el trabajo y empresas en quiebra eran anteriores aportantes a las arcas públicas.

 

Si esta velocidad continúa, en un año o dos podríamos entrar en un proceso de reducción del Sector Público. Los impuestos recolectados no serán suficientes para cubrir los gastos de estructura de los Estados según los conocemos hoy. Una situación es un déficit público del 3% con un PIB de un billón y otra cosa es ese mismo déficit con un PIB de 900.000 millones y los efectos que esto tiene sobre el multiplicador del gasto público en los años sucesivos.

 

En otras palabras: después de más de 20 años de unas desregulaciones financieras que se fueron llevando selectivamente áreas geográficas enteras, con el subsiguiente golpe al sector productivo y finalmente Estados que sólo podían pagar deuda nos encontramos ahora con un proceso similar. Es muy instructivo leer lo que opinan de la situación actual en medios de finanzas en internet y observar como se hace responsable en España al Sector Público de la actual crisis:exceso de niveles de gobierno y exceso de empleados públicos.

 

Quienes creemos que una sociedad libre consiste tanto en un Sector Público como en un sector privado debemos anticiparnos a una reducción en el nivel de vida de nuestros conciudadanos como consecuencia de una reducción de lo privado hoy y de lo público mañana.

 

Autor: Alejandro Brocato Cardoso. Economista.

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POR QUE SE EQUIVOCAN LOS CINICOS


El filósofo Slavoj Zizek analiza una lectura recurrente (“cínica”, la llama) del triunfo de Obama. La que sostiene que será “un Bush con rostro humano”. A partir de Kant y de su reflexión sobre la Revolución Francesa, Zizek explica, en lo que sigue.


La lectura cínica del éxito de Obama culminó con la sarcástica afirmación de Noam Chomsky de que Obama es un blanco ennegrecido por un par de horas de sol. Chomsky instó a votar a Obama, pero sin ilusiones… Comparto plenamente las dudas de Chomsky respecto de las verdaderas consecuencias de la victoria de Obama: desde una perspectiva de un realismo pragmático, es muy posible que Obama se limite a hacer algunas mejoras cosméticas menores y que resulte ser “Bush con un rostro humano”. Instrumentará las mismas políticas pero de manera más atractiva y así terminará hasta por fortalecer de forma eficaz la hegemonía estadounidense que tanto afectó la catástrofe de los años de Bush.

De todos modos, hay un profundo error en esa reacción, a la que le falta una dimensión clave. Es debido a esa dimensión que la victoria de Obama no es un mero desplazamiento más en las eternas luchas parlamentarias por la mayoría, llenas de manipulaciones y cálculos pragmáticos. Es un indicio de algo más. Es por eso que un amigo estadounidense, un izquierdista experimentado y nada propenso a engañarse, lloró durante horas cuando se proclamó la victoria de Obama. Cualesquiera fueran nuestros temores y dudas, en ese instante de entusiasmo cada uno de nosotros fue libre y participó en la libertad universal de la humanidad.

¿De qué tipo de indicio hablamos? En este punto deberíamos volver al gran filósofo idealista alemán Immanuel Kant, que en el último de sus libros publicados, El conflicto de las facultades (1795), abordó una pregunta simple pero difícil: ¿hay un verdadero progreso en la historia? (Se refería a progreso ético en la libertad, no sólo a desarrollo material.) Admitía que la historia es confusa y no brinda pruebas claras: basta con pensar en la forma en que el siglo XX dio lugar a una democracia y un bienestar sin precedentes, pero también al holocausto y al gulag… A pesar de ello, concluyó que, si bien el progreso no puede demostrarse, podemos discernir indicios que indican que el progreso es posible. Kant interpretó la Revolución Francesa como un indicio que apuntaba hacia la posibilidad de libertad: había sucedido lo que hasta entonces resultaba impensable; todo un pueblo afirmaba sin temor su libertad e igualdad. Para Kant, más importante que la realidad –a menudo cruenta– de lo que pasaba en las calles de París era el entusiasmo que los acontecimientos franceses despertaban en los observadores de toda Europa: “La reciente revolución de un pueblo rico de espíritu puede fracasar o triunfar, acumular sufrimiento y atrocidades, pese a lo cual despierta en el corazón de todos los espectadores (que no participan en la misma) una toma de partido según deseos que rayan en el entusiasmo y que, dado que su expresión no carece de peligro, sólo pueden ser producto de una disposición moral del género humano.”

Hay que destacar que la Revolución Francesa no sólo generó entusiasmo en Europa sino también en lugares tan remotos como Haití, donde desencadenó otro acontecimiento histórico: la primera revuelta de esclavos negros que lucharon por la plena participación en el proyecto emancipador de la Revolución Francesa. Sin duda el momento más sublime de la Revolución Francesa tuvo lugar cuando la delegación de Haití, que encabezaba Toussaint l’Ouverture, visitó París y fue recibida con entusiasmo en la Asamblea Popular. La victoria de Obama se inscribe en esa línea, no en la oscura búsqueda de raíces premodernas “auténticas”. En ese sentido, es un indicio de la historia en el triple sentido kantiano de signum rememorativum, demonstrativum, prognosticum, un indicio en el que resuena la memoria del largo PASADO de esclavitud y la lucha por su abolición; un hecho que AHORA demuestra un cambio; una esperanza de logros FUTUROS. No es extraño que Hegel, el último gran idealista alemán, compartiera el entusiasmo de Kant en su descripción del impacto de la Revolución Francesa: “Era un glorioso amanecer mental. Todo el pensamiento se compartía en el júbilo de esa época. En ese momento la mente de los hombres estaba llena de emociones excelsas; un entusiasmo espiritual recorría el mundo, como si la reconciliación entre lo divino y lo secular se concretara por primera vez.”

¿Acaso la victoria de Obama no generó el mismo entusiasmo universal en el mundo entero? ¿La gente no bailó en las calles desde Berlín hasta Río de Janeiro? El escepticismo del que daban muestras a puertas cerradas incluso muchos progresistas preocupados (¿y si en la privacidad del cuarto oscuro reaparecía el racismo que se negaba en público?) quedó desmentido. Hay algo de Henry Kissinger, el Realpolitiko cínico por antonomasia, que no puede sino llamar la atención de todos los observadores: qué errada estaba la mayor parte de sus predicciones. Cuando llegaron a Occidente las noticias sobre el golpe militar anti Gorbachov de 1991, Kissinger aceptó de inmediato el nuevo régimen (que se desplomó de manera ignominiosa tres días después) como un hecho, etc., etc.: en resumen, cuando los regímenes socialistas ya eran muertos en vida, él apostó a un pacto a largo plazo con los mismos. La posición del cinismo es de sabiduría. El cínico paradigmático nos dice en privado, en tono confidencial: “¿Pero no entiende por dónde pasa todo? Dinero, poder, sexo. Todos los principios y valores elevados no son más que frases vacías que no tienen importancia alguna.” Lo que los cínicos no ven es su propia ingenuidad, la ingenuidad de su sapiencia cínica que ignora el poder de las ilusiones.

La razón por la que la victoria de Obama generó tal entusiasmo no es sólo el hecho de que, contra todo lo esperado, se produjo, sino que se demostró la posibilidad de que algo así pase. Lo mismo vale para todas las grandes rupturas históricas, y no hace falta más que recordar la caída del Muro de Berlín. Aunque todos éramos conscientes de la ineficiencia de los regímenes comunistas, de algún modo no “creíamos del todo” que se iban a desintegrar. Como Kissinger, todos fuimos víctimas del pragmatismo cínico. Nada ilustra mejor esa actitud que la expresión francesa je sais bien, mais quand même… sé muy bien que puede pasar, pero igual… (no puedo aceptar que en serio pueda pasar). Por eso, si bien la victoria de Obama era predecible por lo menos desde dos semanas antes de las elecciones, su victoria se vivió como una sorpresa. En cierto sentido, sucedió lo impensable, algo que en verdad no creíamos que PUDIERA pasar. (Hay que destacar que también hay una versión trágica de lo impensable que sucede: el holocausto, el gulag… ¿cómo se puede aceptar que algo así pudo pasar?)

Eso mismo habría que contestarles, también, a quienes destacan todas las concesiones que Obama tuvo que hacer para convertirse en elegible. Cuando hace dos meses los Estados Unidos recordaban la trágica muerte de Martin Luther King, Henry Louis Taylor señaló con amargura: “Todo lo que sabemos es que ese tipo tenía un sueño. No sabemos en qué consistía ese sueño.” Ese borramiento de la memoria histórica abarca sobre todo el período posterior a la marcha sobre Washington de 1963, cuando se proclamó a King “el líder moral de nuestro país”. Más adelante King se concentró en los temas de la pobreza y el militarismo porque consideró que eran esos, y no sólo el fantasma de la hermandad racial, los temas cruciales para que la igualdad fuera algo real. El precio que pagó por ello fue que se convirtió en un paria.

El peligro que rondaba a Barack Obama en la campaña es que ya se estaba infligiendo a sí mismo lo que la censura histórica posterior le hizo a King: limpiar su programa de temas conflictivos a los efectos de asegurarse la elegibilidad. En la sátira religiosa de los Monty Python La vida de Brian hay un diálogo famoso que tiene lugar en Palestina en tiempos de Cristo: el dirigente de una organización de la resistencia revolucionaria judía sostiene con vehemencia que los romanos sólo llevaron sufrimiento a los judíos. Cuando sus seguidores contestan que también llevaron educación, carreteras, irrigación, etc., éste concluye: “De acuerdo, pero aparte de sanidad, educación, vino, orden público, irrigación, caminos, el sistema de agua y la salud pública, ¿qué hicieron los romanos por nosotros? ¡Sólo nos trajeron sufrimiento!” ¿Las últimas afirmaciones de Obama no siguen la misma línea? “¡Propongo una ruptura drástica con la política de Bush! De acuerdo, me comprometí a brindar pleno apoyo a Israel y a mantener el boicot contra Cuba… ¡pero sigo proponiendo la ruptura drástica con la política de Bush!”

La sospecha, entonces, era que, cuando Obama habla de la “audacia de desear”, de un cambio en el que podemos creer, usa la retórica del cambio que carece de contenido específico: ¿desear qué? ¿Cambiar qué? No hay que acusar a Obama de hipócrita. Estamos aquí ante una limitación de nuestra propia realidad social. Dada la compleja situación de los Estados Unidos en el mundo actual, ¿qué puede hacer un nuevo presidente? ¿Cuánto puede avanzar en lo relativo a imponer cambios sin desencadenar una crisis económica o una reacción política?

Esa posición pesimista, sin embargo, es insuficiente. Nuestra situación global no sólo es una dura realidad, sino que también está definida por sus contornos ideológicos, por lo que tiene de visible e invisible, de expresable y de inexpresable. Hay que tener en cuenta la respuesta que hace más de diez años dio Ehud Barak a la pregunta de Gideon Levy de qué habría hecho de haber nacido palestino: “Me habría incorporado a una organización terrorista.” La declaración no constituye un apoyo al terrorismo, pero supone la apertura de un espacio para un verdadero diálogo con los palestinos. Recordemos los lemas de glasnost y perestroika de Gorbachov: no importa a qué “se refería en realidad” con esos términos, pero desencadenó una avalancha que cambió el mundo. Recordemos también un ejemplo negativo: en la actualidad, hasta quienes se oponen a la tortura la aceptan como tema de debate público, lo que implica un gran retroceso en nuestras costumbres. Las palabras nunca son “sólo palabras”, sino que tienen peso, definen los límites de lo que podemos hacer.

Obama ya dio muestras de una extraordinaria capacidad para cambiar los límites de lo que puede decirse en público. Su mayor logro hasta ahora es que, con su estilo refinado y suave, introdujo en el discurso público temas de los que no se hablaba: la persistente importancia de la raza en la política, el papel positivo de los ateos en la vida pública, la necesidad de dialogar con “enemigos” como Irán o Hamas, etc. Eso es lo que la política estadounidense necesita hoy para salir del estancamiento: palabras nuevas que cambien la forma en que pensamos y actuamos. El viejo proverbio “¡Hechos, no palabras!” es una de las cosas más estúpidas que se pueden decir, incluso según los bajos parámetros del lugar común.

La verdadera batalla empieza ahora, DESPUES de la victoria: la batalla para la que esta victoria tendrá importancia efectiva, sobre todo en el contexto de otros indicios más ominosos de la historia: el 11 de septiembre y la crisis financiera. La victoria de Obama no decidió nada, pero su triunfo amplía nuestra libertad y, por lo tanto, el alcance de las decisiones. No importa lo que pase, la victoria de Obama seguirá siendo una señal de esperanza en esta época oscura, un indicio de que no son los cínicos realistas –de izquierda o de derecha– los que tienen la última palabra.

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coorporativismo y populismo


  EL COLECTIVO ROUSSEAU PONE A DISPOSIÓN DE SUS AMIGOS UN ARTICULO PUBLICADO POR EL POLITOLOGO JOSEP RAMONEDA . APARECIÓ EN DIVERSOS MEDIOS EL PASADO DIA 26 DE DICIEMBRE.ABRIMOS UN FORO DE DISCUSION SOBRE EL TEMMA.


La deliberación es un componente esencial de la política democrática, difícilmente compatible con la exaltación y con los estados emocionales de la opinión pública. En este país hay una tendencia creciente a actuar a golpe de acontecimiento, que es lo más contrario al razonamiento democrático. Hay un crimen execrable, inmediatamente el Gobierno o la oposición propone endurecer el Código Penal; hay una decisión judicial que no gusta, siempre aparece alguien para exigir que se cambien las leyes. Por este camino, acontecimiento tras acontecimiento, España se va convirtiendo en un país altamente represivo, con un crecimiento imparable de la población penitenciaria.

El Consejo General del Poder Judicial castiga como falta leve una negligencia del juez Tirado que la opinión pública considera merecedora de la calificación de grave. Bajo el empuje del impacto emocional del asesinato de la niña Mari Luz, cometido por el beneficiario de la negligencia judicial, la decisión del gobierno de los jueces ha servido para dar visibilidad a algunos de los vicios de la democracia española.

En primer lugar, la dificultad de legitimarse, es decir, de adquirir aureola de autoridad y responsabilidad, que tienen algunas instituciones clave del sistema español. El caso Mari Luz era el estreno de un Consejo del Poder Judicial que nació incorporando todos los estigmas de la politización partidista, pero que en sus primeras manifestaciones parecía asumir que no se podía seguir por la vía del traslado de la confrontación política al seno de las instituciones judiciales. La sanción al juez Tirado ha dividido el voto en dos frentes: los jueces y los demás (abogados y fiscales). Otra vez la sospecha de parcialidad: ayer la política, hoy el corporativismo.

En segundo lugar, el oportunismo populista de la política española. Apenas conocida la decisión, el ministro de Justicia anuncia que va a cambiar la ley. La calificación de falta grave está prevista en la legislación, han sido los miembros del consejo los que han considerado que la falta era leve. ¿Culpa de la ley o culpa de los jueces? Si es la ley la que ha fallado, no acusen de corporativismo a los jueces. Y si la ley estaba bien, ¿por qué cambiarla?

En tercer lugar, la tendencia político-mediática a crear tornados en la opinión pública a partir de determinados acontecimientos. Yo también pienso que los jueces han sido impropiamente condescendientes con su colega. Pero ello no impide situar las cosas en sus justos términos. Hay en España 1.700.000 ejecuciones retrasadas. La del juez Tirado era una de éstas. Por probabilidad estadística seguro que hay más de un retraso que afecta a personas capaces de reincidencia grave. Y, sin embargo, hasta que uno de estos delincuentes cometa algún crimen nadie se acordará de estos casos. El juez Tirado es culpable de una negligencia en la transmisión de una sentencia. Pero no del asesinato de Mari Luz. En vez de anunciar reformas legislativas, quizás sería más eficaz que el ministro Bermejo hiciera lo que esté de su mano para que las sentencias pendientes se tramiten. Y que el Consejo tomará decisiones en todos aquellos casos en que hubiera negligencia manifiesta, en vez de esperar que una nueva tragedia vuelva a calentar los ánimos y a sacar el debate fuera del clima necesario para la deliberación democrática.

Hay problemas reales en la justicia que hacen que los ciudadanos no reciban un servicio con la calidad exigible. Hay deficiencias objetivas e intereses corporativistas, como en todas partes. En una carrera, la judicial, en que los conservadores son mayoría no es extraño que la confrontación se intensifique con un Gobierno socialista en el poder. En España se ha optado por un sistema en que la independencia del poder judicial no se ciñe sólo al ámbito de la jurisdicción, que culmina en el Tribunal Supremo. Parte de la gestión de la justicia recae en manos de los jueces, a través del Consejo General del Poder Judicial, unido por la cúspide con el Supremo. Lo cual es, a menudo, un factor de confusión y merecería una reflexión sin presiones ni urgencias.

Pero, por encima de todo, los distintos rebotes del caso Mari Luz me parecen síntomas de algo muy preocupante: la conversión de nuestra democracia en una democracia corporativa -en que los gremios y las grandes compañías pesan de modo determinante sobre la política- y populista -que es la huida hacia delante de los gobernantes ante el poder corporativo. En este país todavía es necesario repetir que en una democracia representativa los estados emocionales de la ciudadanía no pueden condicionar las leyes. Si se siguiera este camino no tardaríamos en ser uno de los Estados más represivos
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Conferencia del profesor y jurista Joan Garcés: Cursos Verano El Escorial 2008

Conferencia de Joan Garcés (asesor del presidente Salvador Allende) en Cursos de Verano de El Escorial 2008. Presentación a cargo del director del curso, Marcos Roberto Roitman.

Intervención íntegra: 1 hora 11 minutos

http://videoma.sim.ucm.es/videoma/wm/wmv_baja_yepes/320476/147_96_1_146_videos_1209_WM_BAJA.wmv  (1 hora 11 minutos)

Para visionar el vídeo se necesita un códec determinado, que si no se detecta automáticamente por no disponerse del mismo, puede bajarse de la red activando el icono indicado para cada sistema operativo en http://www.voiceage.com/acelp_eval_eula.php
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Desafectos a las urnas

El artículo que reproduzco a continuación me llamó poderosamente la atención porque pone el acento y ordena algunos conceptos o intuiciones que muchos tenemos. Mal que le pese a algunos. De él se derivan, en mi opnión, algunas urgencias y algunas meditaciones. Las urgencias derivan, como es de suponer, de la inminencia de las próximas elecciones generales, las meditaciones vendrán sobre el porqué de las tesis expuestas y de sus posibles soluciones. ¿Toca llamar a rebato cara a mayo de 2008? Pienso que un poco sí.

El poder decisorio de la ‘izquierda volátil’

Los votantes centristas no son los fundamentales para lograr el triunfo electoral en España, sino aquellos que oscilan entre el PSOE, IU o la abstención. El PP puede ganar, pero lo tiene ‘a priori’ cuesta arriba

CÉSAR MOLINAS

La creencia de que las elecciones generales en España son decididas por los votantes centristas es incorrecta. La evidencia empírica muestra que estos votantes, definidos como aquéllos cuyo voto oscila entre el PSOE y el PP, tienen escasa relevancia. Los votos decisivos son los de la izquierda volátil, aquellos que oscilan entre el PSOE, IU y la abstención. Esto equivale a decir -y sé que la equivalencia no es obvia- que en las elecciones generales el PP siempre juega en campo contrario: las puede ganar, pero lo tiene a priori cuesta arriba. En este artículo me propongo mostrar que estas afirmaciones y equivalencias están respaldadas por los datos electorales y, también, extraer algunas consecuencias que me parecen interesantes.

En primer lugar, analizaré los resultados de las elecciones generales desde 1982 con el objetivo de cuantificar el voto centrista y el de la izquierda volátil. En segundo lugar, y aunque este artículo trate de elecciones generales, recogeré algunas enseñanzas de las elecciones locales del 27 de mayo pasado. En tercer lugar, me detendré en la relación que existe entre el voto al PSOE, por una parte, y la abstención y el voto a IU por la otra. En cuarto lugar, discutiré hasta qué punto un incremento notable de la abstención en Cataluña puede hacer perder al PSOE las elecciones de 2008. Por último, haré observaciones sobre las estrategias de los dos grandes partidos estatales.

Con una única excepción: en el último cuarto de siglo, España ha votado mayoritariamente izquierda. Desde 1982 ha habido siete elecciones generales. En seis de ellas la izquierda (PSOE, IU y sus antecesores) obtuvo entre un mínimo de 2,3 y un máximo de 3,5 millones de votos más que la derecha (PP, aliados regionales y sus antecesores). Sólo en las elecciones de 2000, que tuvieron la tasa de participación más baja de la actual etapa democrática (69%), la derecha superó en votos a la izquierda: la diferencia fue de 1 millón de votos. En 2000 la izquierda perdió 2,7 millones de votos respecto a 1996, de los cuales 2 millones fueron a incrementar la abstención. Esos 2,7 millones de votos los volvió a ganar en 2004. La derecha ganó 0,6 millones de votos, alcanzando su máximo histórico de 10,3 millones, pero los volvió a perder en 2004. Me parece razonable utilizar estas cifras para cuantificar los colectivos que antes he denominado votantes centristas e izquierda volátil. Los primeros pueden estimarse en 0,6 millones, que son los votos que ganó la derecha en 2000 tras una etapa de gobierno en minoría del PP en la que hizo gala de moderación y de buena administración. Esta cifra coincide con los votos perdidos en 2004 tras una etapa de mayoría absoluta en la que la arrogancia sustituyó a la moderación y en la que se tomaron decisiones, como la guerra de Irak, alejadas del sentir de muchos ciudadanos. Cabe señalar que esos 0,6 millones de votos no decidieron las elecciones de 2000: el PP hubiese seguido gobernando aunque no los hubiese obtenido. Lo decisivo fue el desplome de la izquierda por la huida del voto volátil. Esta izquierda volátil puede estimarse en unos 2 millones de electores: los que votaron a la izquierda en 1996, se abstuvieron en 2000 y volvieron a votarla en 2004.

Las elecciones locales de mayo de 2007 ilustran bien que el voto de la izquierda volátil es decisivo en España no sólo en las elecciones generales, sino también en elecciones de otro tipo. En el conjunto de España, y relativo a las elecciones locales de 2003, el PSOE perdió 240.000 votos, pero el PP sólo ganó 38.000. La aplastante victoria del PP en el municipio de Madrid resultó de una pérdida de 139.000 votos para el PSOE y de una ganancia de tan sólo 709 (sí, setecientos nueve) para el PP. La izquierda volátil volvió a decidir, esta vez a nivel local. No hay trazos de un trasvase significativo de votos del PSOE al PP. Además, el carácter decisorio del voto de la izquierda volátil no es un rasgo exclusivo de la actual etapa democrática. En las elecciones de 1933, la izquierda volátil -entonces el anarquismo- se abstuvo. Y ganó la derecha. En 1936, los anarquistas fueron a las urnas y los votos se incrementaron en más de 1 millón. Ganó la izquierda. No tengo ni conozco ninguna explicación convincente de por qué en España la izquierda volátil tiene este carácter decisorio, que no ha menguado ni tan siquiera con la aparición de una numerosa clase media en la segunda mitad del siglo XX. Sea cual sea la explicación, en esto los españoles somos atípicos. En la mayoría de los países de nuestro entorno la alternancia en el poder la deciden los votantes de centro, que votan ora a la izquierda ora a la derecha. Aquí, por algún motivo, somos diferentes.

Paso ahora a desarrollar el tercer punto de mi argumentación. Si bien, según mis definiciones, derecha y PP son casi sinónimos, izquierda y PSOE no lo son. En 1996 la izquierda obtuvo 12,06 millones de votos y la derecha 9,76 millones. En 2004 se repitieron las cifras: la izquierda obtuvo 12,06 millones de votos y la derecha 9,72 millones. En el primer caso ganó las elecciones el PP y en el segundo el PSOE. La diferencia la marcó el resultado de IU, que obtuvo un 11% de los votos totales en 1996, su máximo histórico, tras la memorable pinza Aznar-Anguita, y solamente un 4% del total en 2004. Un análisis estadístico de los datos electorales utilizando modelos sencillos de regresión, que cualquiera puede replicar descargando los datos del Ministerio del Interior en una hoja de cálculo, ofrece los siguientes resultados: 1. Existe una relación estadística muy significativa entre el porcentaje de votos totales válidos que obtiene el PSOE, por una parte, y el porcentaje de participación en las elecciones y el porcentaje de voto a IU, por la otra parte; un aumento de la participación electoral de un 1% causa un aumento del porcentaje de voto al PSOE del 0,6%, mientras que un aumento del porcentaje de voto a IU del 1% causa una disminución del porcentaje del voto al PSOE del 1%. 2. No existe ninguna relación estadística significativa entre el porcentaje de votos totales válidos que obtiene el PP y el porcentaje de participación en las elecciones. En román paladino, estos resultados quieren decir lo siguiente: con una participación lo suficientemente alta y con un voto a IU lo suficientemente bajo, el PSOE siempre ganará unas elecciones generales, haga lo que haga el PP. Esta “ley de hierro” fundamenta las afirmaciones y la equivalencia enunciadas en el primer párrafo de este artículo.

Con los parámetros mencionados en el párrafo anterior se puede construir una tabla de doble entrada para estimar el porcentaje del voto total al PSOE en función de la participación electoral y del porcentaje de voto a IU. Esta tabla, que, insisto, todo el mundo puede construirse, muestra que es improbable que el PSOE gane las elecciones de 2008 si el voto a IU se mantiene en el 4% y la participación cae por debajo del 71% (en 2004 fue el 76%). Si el voto a IU subiese al 6%, el PSOE necesitaría una participación del 74% o superior para ganar. Si bien una participación superior al 71% parece probable, una participación del 74% (coincidente con la media histórica) parece más difícil de conseguir. Este mismo tipo de tabla puede utilizarse para evaluar los efectos que tendría un gran aumento de la abstención en Cataluña, como resultado de la sensación de desgobierno que podrían tener los votantes de esa comunidad. Si la participación catalana cayese hasta el 64%, el mínimo histórico alcanzado en 2000, el PSC podría perder 3 o 4 escaños y entonces el PSOE necesitaría una participación mínima del 73% en el resto de España para seguir gobernando, algo que me parece complicado pero no imposible. No pueden descartarse participaciones inferiores al 64% en Cataluña. En este caso, el PSOE lo tendría muy difícil para ganar en 2008.

Para concluir, quiero recalcar que la metodología agregada y “de arriba abajo” usada en este artículo ignora aspectos tan importantes del proceso electoral como la Ley d’Hondt o la incorporación al censo de nuevas cohortes. Sin embargo, considero que es la mejor para obtener una visión de conjunto de la problemática electoral, que muchas veces se pierde en el análisis desagregado por circunscripciones. La izquierda volátil es un conjunto heterogéneo con pocos denominadores comunes, todos ellos negativos. Es común su rechazo frontal al PP y a todo lo que representa la derecha. Es común también su desdén hacia el PSOE, al que votan tapándose la nariz cuando le votan. Por lo razonado hasta aquí, el objetivo principal de una campaña electoral, de cualquier campaña electoral, en España debe ser para el PP que no vayan a votar los que le detestan y para el PSOE que acudan a las urnas los que le desprecian. ¿Son consistentes sus estrategias electorales con estos principios?

César Molinas es socio fundador de la consultora Multa Paucis.

EL PAÍS, 11/11/2007
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