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SENDEROS DE GLORIA

Enérgicos métodos para elevar la moral de la tropa                                                                                                                              

Senderos de Gloria(1957) de Stanley Kubrick,es, quizá la película que define el canon cuando se habla del cine antibelicista de la Primera Guerra Mundial.

El guion está basado en la novela del mismo título, escrita por Humphrey Cobb en 1935. Kubrick la había leído en su adolescencia.

Rodada de modo magistral, tal vez sea menos pacifista de lo que aparenta. Lo que sí es, desde luego, es implacable con la ineptitud y el cinismo del alto mando militar asentado en los suntuosos palacios donde instalan los Estados Mayores de sus Divisiones. En el caso del que se ocupa la película, el mando francés.

Desde esos salones, desde esas alturas, es tan fácil montar elegantes bailes con valses y champán, como consejos de guerra sumarísimos, que, en realidad, no son otra cosa sino farsas patéticas en las que las sentencias están prefijadas. Frente a tanta prepotencia de nada pueden servir los inteligentes esfuerzos de un Coronel Dax, jefe del Regimiento, que pide ejercer como abogado defensor de los pobres soldados comparecientes.Esto es lo que nos cuenta Kubrick a base secuencias y planos de un virtuosismo técnico inigualable.

Casi con seguridad Senderos de Gloria será la película más conocida del ciclo. Aun así pocos títulos nos pueden hacer comprender, prescindiendo de rasgos anecdóticos, los niveles de crueldad, sinsentido y barbarie que se llegaron a alcanzar en los campos de batalla de la Gran Guerra. Por esos estoy seguro que valdrá la pena verla una vez más.

 

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