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PRINCESA

Lee Su-jin debuta en la dirección con Princesa (Han Gong-ju), película coreana que narra el intento de una joven, la Han Gong-ju que da nombre a la película, interpretada por una magnífica Woo-hee Chun, de comenzar una nueva vida tras ser alejada del lugar en el que vive y estudia debido a unos sucesos traumáticos que desconocemos en un principio y que no sabemos si han sido ocasionados por ella o es víctima de ellos. Pero a lo largo de la película, mediante flashbacks cuya duración van creciendo paulatinamente, iremos descubriendo que Han Gong-ju fue víctima de unos acontecimientos aberrantes que no solo la han conducido hacia una nueva casa y un nuevo instituto, sino que también la han convertido en una persona arisca y retraída que evita todo contacto, o lo intenta, con otras personas, obsesionada por no ser reconocida.

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Lee Su-jin sorprende con su habilidad en la puesta en escena, combinando pasado y presente en la narración de tal manera que crea una relación directa entre ambos momentos que ayuda a mostrar los intentos de la joven por seguir hacia delante, por rehacer su vida, a la par que no consigue alejarse del todo de ese trauma, como demuestra el final. Así, Princesa juega con el esquema de las películas de segunda oportunidades y de cine de instituto (aunque bien medido esto último) para crear una película contundente y dura sobre una joven que, de repente, ve cómo su vida ha quedado suspendida pero aun así intenta encontrar su lugar.

Lee Su-jin, como director coreano, absorbe a la perfección la herencia reciente del cine de su país, pero modulando ésta a partir de una soberbia, y sobria, puesta en escena muy personal, con un tratamiento visual elegante y poético que atiende tanto a los primeros planos como a los generales, buscando unos registros de encuadres variados mediante una perfecta utilización de todos ellos. El tremendismo de la situación es rebajado a partir de una cierta distancia sobre los sucesos, no así sobre el personaje de la joven, a quien acompaña con la cámara en todo momento en busca tanto de aislarla del entorno como de introducirla de lleno en él. El cineasta juega con la información que poco a poco va desvelando sobre ella, dado que nadie más, incluido el espectador, conoce, creando un personaje tan misterioso como cercano, con el que es fácil conectar pero al debemos ir conociendo. Lee Su-jin nos ayuda a ello, tomándose su tiempo, dejando que la narración fluya y con ella el perrsonaje.

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Lee Su-jin ha realizado una película de imágenes de gran potencia, sugerente y poética, pero realista y dura. Una obra que presenta a un cineasta a quien seguir de cerca, algo que Scorsese tuvo que percibir para encontrar Princesa tan importante. Porque en muchos aspectos, lo

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