+
Compartir

PERVERSIDAD

INICIO SAMUEL S. HINDS PERVERSIDAD (1945). EL MÍTICO REMAKE DE FRITZ LANG.

PERVERSIDAD (1945). El mítico remake de Fritz Lang.

 

Basada en una novela de Georges de La Fouchardière y André Mouézy-Éon, esta vez sería Dudley Nichols (“La diligencia (1939)“, “La fierade mi niña (1938)“), el encargado de adaptar el guión. Con el irrepetible trío protagonista que ya empleara previamente en “La mujer del cuadro (1944)“, Fritz Lang filmó con “Perversidad” un excelente remake de la película “La golfa (1931)” de Jean Renoir. Christopher Cross (Edward G. Robinson), es el fiel cajero de un banco neoyorquino. Su vida insulsa e infeliz lo hace sentirse insignificante. Sólo su pasión por la pintura mantiene vivo su espíritu. Coincidiendo con una cena homenaje que recibe por llevar 25 años al servicio del Banco, en el camino de vuelta a casa, defiende a una preciosa joven llamada Kitty (Joan Bennett), de recibir una paliza por un borracho. Totalmente encandilado por la belleza de la joven sólo es capaz de hablar de su arte. A partir de ahí comienza el malentendido, y será tomado por un rico y famoso pintor del que la joven sin escrúpulos y su violento novio (Dan Duryea) intentarán aprovecharse de muy diferentes maneras. Se inicia así una compleja y enrevesada trama por donde circulan varios personajes en torno a nuestro protagonista, un hombre honesto dotado de una especial sensibilidad que nadie ha sido capaz de descubrir. La bella joven cumple con todos los requisitos de femme fatale, es cruel, ambiciosa, manipuladora y sin escrúpulos. Ella será capaz de aprovechar la confianza que un hombre completamente enamorado, ciego frente a los caprichos de una idealizada joven. El film nos conduce por la peligrosa pendiente que lleva a la pérdida de la dignidad, los principios y la ética en pro de satisfacer los deseos propios y los de su idílica y deseada mujer. Nuestro protagonista llegará a ser capaz de robar, desfalcar en su banco y tramar la propia muerte de su esposa para conseguir el beneplácito de la bella joven.

SPOILER: la escena final es un plano lapidario y dramático donde vemos a Criss Cross (Edward G. Robinson), deambulando como un vagabundo por las calles, permanentemente atormentado por las voces de su cabeza. Nuestro protagonista está situado en la puerta de una galería, mendigando, en ese preciso instante escucha cómo uno de sus mejores cuadros es vendido por una cantidad escandalosa de dinero. Una escena que despierta en el espectador sensaciones contradictorias pero intensas. La fatalidad alcanzando y destrozando a un hombre de buenas cualidades. Cabizbajo y harapiento, por una calle repleta de gente que a través de un fundido encadenado se torna una calzada desierta en la que sólo está Cross, soportando en total y absoluta soledad sus propios pecados, sus propias traiciones y sus propios errores. Verdadero fatalismo langliano. FIN SPOILER

.Fritz Lang rodó Perversidad inmediatamente después de otra monumental película, “La mujer del cuadro (1944)“, con prácticamente el mismo equipo y con el mismo trío protagonista. Algunos consideran que “La mujer del cuadro” podría ser un prólogo dramático pero descafeinado en comparación con la crueldad expresada en “Perversidad“. En esta cinta el director nos sumerge en una auténtica pesadilla sin salida liderada por los elementos o piezas claves del Cine Negro. Para recrear la atmósfera contó con el maestro de fotografía Milton Krasner.
Era uno de los grandes que consiguió desarrollar su talento con la iluminación en multitud de films entre 1933 y 1970 (más de 150 películas). Fritz Lang fue el primero en reconocer su talento y fue su colaborador en su cinta previa “La Mujer del Cuadro (1944). A esta cinta la seguirían: “A través del espejo (1946)“, “Evaal desnudo (1950)“, “La tentación vive arriba (1955)“, “Tú y yo (1957)“, “La conquista del Oeste (1962)“, “Dulce pájaro de juventud (1962)“, y otras muchas. Aunque esta película es considerada como una de las más representativas del estilo “Noir” por su estética y por su contenido, está dotada de algunas originalidades, como el arquetipo de la mujer fatal que interpreta Joan Bennet y que se distancia bastante de la “femme fatale” que popularizó un año antes Barbara Stanwyck en la portentosa “Perdición (1944)“, fundamentalmente porque en esencia, la “femme fatale” de Perversidad no es tan maliciosa en si misma como sí la era el personaje de la Stanwyck en el film de Billy Wilder. Kitty tiene un punto ingenuo, es un personaje más pasivo y menos sibilino, dependiente de otra figura masculina, Johnny es quien la domina y la anima, casi la fuerza a que se aproveche de la bondad de Cross.
Perversidad” goza de una narrativa excelente, ya que partiendo de una situación ambigüa y apoyándose en los perfiles del triángulo protagonista, va encadenando a la perfección una espiral por acumulación de matices perversos de la condición humana. Todos los personajes parten de una mentira; Chris dice ser un pintor, Kitty dice estar soltera y su amante Johnny, dice ser la pareja de su compañera de piso. Al final todos reciben su dosis de verdad, incontestable e indiscutible que cae irremediablemente como una losa sobre sus cabezas. Fritz Lang, tuvo el buen gusto y la sana fortuna de conservar la esencia de ese expresionismo tan lleno de genialidad. Ese juego de luces y sombras en las escenas finales donde el atormentado protagonista se debate. Se podría decir que mediante una trama basada en elementos característicos del cine negro, Lang mantiene sus base expresionista visual y narrativa para trasladarnos el verdadero mensaje de la película y describir diferentes facetas oscuras de sus personajes, con especial protagonismo de la culpa y la necesidad de ser castigado por ello.

Título original: Scarlet Street.

Director: Fritz Lang.

Intérpretes: Edward G. Robinson, Joan Bennett, Dan Duryea, Jess Baker, Margaret Lindsay, Rosalind Ivan, Samuel S. Hinds, Vladimir Sokoloff.

Compártelo:

Esta entrada no tiene ningún comentario

Responder

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *