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maldades preelectorales

El “pucherazo” de Ciudadanos en Castilla y León ha mostrado de forma desgarradora cómo se pueden llegar a hacer usos deshonrosos para obtener resultados favorables en procesos internos. He compartido en Facebook la página del Colectivo-Rousseau en la que recomendábamos la lectura del libro sobre los partidos de los profesores Joan Navarro y José Antonio Gómez Yáñez, y me produce una pequeña alegría comprobar que algunas de las cuestiones que plantean las he desarrollado aquí en más de una ocasión. Dan soluciones para una mejor profundización de la democracia y una mayor participación de la ciudadanía en la vida cotidiana de los asuntos públicos dentro de los partidos. 

Hace ahora cuatro años, los periódicos de la época daban cuenta de la asamblea local del PSOE de San Lorenzo de El Escorial en la que se eligió al candidato a la Alcaldía de San Lorenzo. Todos recordamos que fue elegido Francisco de Gregorio, si bien luego el cartel electoral lo ocupó Francisco Herráiz. Por aquellos días mi preocupación de filosofía-política consistió en estudiar la dicotomía legalidad-legitimidad, siguiendo las teorías de Elías Díaz, ya que me parecía evidente que el cambio de cartel se debió de explicar no ya a la Asamblea de afiliados, sino a todo el pueblo. Por ahí andará, para los que quieran indagar, un artículo con el título: “Nos merecemos una explicación”.

Como dice Cristina Monge, el momento de elección interna en los partidos para la representación institucional es vital, y tanto si se emplea la vieja táctica de la mesa camilla, como las diferentes versiones de primarias, se utilizan todos los medios para hacerse con el tablero. Los que van de modernos, el pucherazo digital, y los clásicos un buen cocinado de censo, con cartabón y escuadra, para haciendo sumas y restas, de manera que combinadas con los brazos de madera se pueda obtener el resultado anhelado.

Si hace cuatro años mi problema filosófico era legalidad-legitimidad, ahora, a raíz de las informaciones sobre la elección de candidatos al Ayuntamiento por el PSOE local, es si la democracia está por encima de la ética. Me estoy empapando ya de los libros de Santesmases (“Ética, Política y Utopía”), los de Fernández Buey (sobre la ética de la responsabilidad) y asistiré al homenaje de Adela Cortina, para cuando se publique el currículo de la composición íntegra de la lista electoral. ¿Nos seguirán debiendo una explicación?

Félix Alonso

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