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AGNÉS VARDA

Agnés Varda, entre el documental y la ficción

Por Félix Alonso*.- / Abril 2019

agnesvardaEl pasado viernes día 29 a las 12 de la mañana la agencia Lexprex.fr daba la noticia del fallecimiento de la cineasta de la Nouvell Vague Agnès Varda. El cine-club del Colectivo-Rousseau, con sede en la Sala Juan Negrín, en la Casa del Pueblo de San Lorenzo de El Escorial, tenía programada La Cicatriz de Kieslowski, pero nada más conocer la noticia pusimos un comunicado urgente cambiando la programación para hacer un homenaje a la directora. Nos decidimos, entre sus películas, por Sans toit ni loi (Sin techo ni ley), ganadora del León de Oro del año 85. El argumento narrado entre la ficción y el cine documental, nos incomoda, nos sobrecoge, por dos motivos fundamentales, en primer lugar por la vigencia de la problemática que plantea y en segundo lugar porque su protagonista es una mujer joven.

La actriz que hace de la vagabunda Mona es Sandrine Bonnnaire, recordada por su participación en la película A nuestros Amores de Maurice Pialat. ¿Por qué es una vagabunda? No lo sabemos. Algunos ciudadanos que han coincidido con ella hablan con cierta admiración o incluso con algo de envidia, seguramente porque simboliza a la mujer valiente que opta por la libertad total, con todas las consecuencias. Libertad que es seguramente un mito, un espejismo, como muy bien se lo hace ver el filósofo, en su juventud bohemio, que ahora se dedica a hacer quesos. Le advierte que su forma de vida la irá llevando a la soledad y a la autodestrucción. Película muy recomendable para analizar la situación de los sin techo y los sin ley, que vemos en muchas de las esquinas de nuestras ciudades.

De lo que he podido ver, que no es todo ni mucho menos, recomendaría Cleo de 5 a 7 del año 61, rodada casi en tiempo real, paseos por las calles de París mientras se esperan los resultados de un análisis clínico. Estuvo casada con Jacques Demy, otro importantísimo cineasta de esta ola y autor de títulos como Los paraguas de Cherburgo (1964) y Las señoritas de Rocherfort (1967), tras su muerte en 1990 le dedicaría la película Jacquot de Nantes (1991) y basada en sus diarios y los documentales Les demoiselles ont eu 25 ans (1993) sobre Las señoritas de Rochefort y L’univers de Jacques Demy (1995) acerca de la vida y obra de su marido.

sin techo ni leyDe Todas las notas que he visto ayer, me quedo con la de Iciar Bollaín: ‘Nada me gustaría más que empezar esta breve nota diciendo que Agnès Varda ha sido un referente para mí, pero lamentablemente no puedo, porque la he conocido ‘tarde’. Y digo lamentablemente porque lo tiene todo para ser una figura inspiradora: Varda era directora, productora, guionista (cinescritora, como se llamaba a sí misma) fotógrafa, videoartista’.

Hacía cine mezclando la narrativa de ficción con la realidad. Los directores que tratan de hacer eso citan a menudo a Godard o a Loach entre otros muchos, como maestros y referentes, casi todos se olvidan de Varda de la misma manera que se produce olvido en las poetas el 27. Ahora mismo sería imperdonable que no fuera citada en el documental antibelicista titulado Loin du Viet-Nam. Varda participó en él, pero los críticos rara vez la mencionaban. Jill Forbes, colaborador de la prestigiosa Sight and Sound, comentaba, como nos recuerda Iciar: ‘El silencio es tan sistemático que la exclusión de Varda solo puede estar relacionada con el hecho de que es una mujer’.

Una de las películas que podemos ver, se encuentra fácil en la sección de documentales, es la conocida Los espigadores y la espigadora. Magnífico, Agnès Varda participa en su propio universo fílmico, y espiga todo lo que se mueve en una realidad que muchas veces no somos capaces de percibir. Buscar y rebuscar los pedacitos que están por ahí y no le damos importancia

No puedo terminar mejor que lo hace Bollain: ‘Ojalá todos los recientes homenajes y los que vengan sirvan para que las cineastas que estén tratando de encontrar su propia voz descubran fácilmente a esta mujer única, y que su cine, su libertad, su curiosidad, su radicalidad y su alegría de vivir y de crear les sirva de referente y de inspiración para ser, como Varda, ellas mismas.’

PUBLICADO EN LA REVISTA ENTRELETRAS

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